Los vi­sados de cons­truc­ción ca­yeron hasta el 39% en edi­fi­cios in­dus­triales

El mercado inmobiliario no residencial no levanta cabeza pese a la vacunación

Los pre­cios se des­plo­maron hasta un 60% en la pri­mera mitad de 2020, aunque fi­na­li­zaron con un re­tro­ceso del 34%

Oficinas
Oficinas

La crisis del co­ro­na­virus ha cons­ti­tuido una pe­sada carga para el mer­cado in­mo­bi­liario co­mer­cial en España. La in­ver­sión no re­si­den­cial ha re­gis­trado una im­por­tante caída, lo que ha con­du­cido a un des­censo de los pre­cios de los ac­tivos y las ope­ra­ciones rea­li­za­das, así como la fi­nan­cia­ción de tran­sac­cio­nes. Los vi­sados de obra nueva no re­si­den­cial ano­taron un fuerte des­censo del 18% du­rante el pa­sado año, según datos del Banco de España, con una caída a plomo del 39% en edi­fi­ca­ción en el sector in­dus­trial. La cons­truc­ción de ofi­cinas cayó tam­bién un 20%. Los pre­cios ca­yeron un 33,8% du­rante el año en el in­mo­bi­liario em­pre­sa­rial.

La evolución en el segmento no residencial contrasta con el comportamiento del crédito hipotecario de hogares y empresas, que registró un avance de 30.000 millones de euros en 2020, según la Asociación Hipotecaria Española (AHE). Este alza se produjo gracias a los préstamos del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y truncó un proceso de desendeudamiento que se había iniciado en la anterior crisis de 2008 y que supuso una caída de 600.000 millones en el saldo de financiación.

El Banco de España atribuye a dos circunstancias esa diferencia entre el comportamiento del mercado no residencial y el de la vivienda. Por un lado, “el sector inmobiliario comercial es más sensible a la situación económica que el mercado de la vivienda. Así, mientras que la demanda de establecimientos comerciales obedece fundamentalmente a las perspectivas sobre el ciclo económico, la vivienda es un bien de primera necesidad, lo que, junto con otros factores, como los demográficos, proporciona más estabilidad a la demanda del mercado inmobiliario residencial”.

La autoridad monetaria advierte también sobre “las características de la crisis sanitaria actual, que en algunos momentos ha venido acompañada de restricciones a la movilidad y al funcionamiento de actividades como el comercio de proximidad, habrían acentuado la dinámica negativa de los indicadores en ciertas ramas del sector (por ejemplo, en hoteles y otros establecimientos turísticos o en el comercio minorista en general)”.

Caída a plomo

Los precios del inmobiliario no residencial registraron una caída del 33,8% durante el año pasado, aunque en el primer semestre llegaron a desplomarse un 60%. Los visados de obra se contrajeron el 39% en industria y el 20% en oficinas, mientras que en servicios comerciales y almacenes, el sector de logística, se produjo una subida del 1%. “Estos desarrollos pueden estar relacionados con la respuesta de las empresas a la crisis ante el crecimiento del comercio electrónico y la mayor importancia de la flexibilidad para adecuarse a las condiciones de la demanda”, explica el Banco de España.

“La evolución de las compraventas fue especialmente negativa en los establecimientos de las zonas que habitualmente presentan mayor actividad comercial”, explica el Banco de España. “Las ventas de inmuebles comerciales en estas zonas, conocidas como «prime», y que se ubican fundamentalmente en el centro de las grandes ciudades, experimentaron una caída del 47,9 % en el conjunto del año, siendo este retroceso especialmente significativo en el segundo trimestre, con el 68,5 %”.

La crisis también se ha dejado sentir, y mucho, en las sociedades anónimas cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario (SOCIMI). La emergencia sanitaria, los confinamientos, la caída en el consumo ha lastrado este mercado, “en lo que respecta tanto al número de vehículos creados como a la evolución de su cotización y al valor de sus activos inmobiliarios”

El supervisor bancario español hace referencia también a la fortaleza en la calidad del crédito en el sector. “Por el momento, no se observa un deterioro significativo de la calidad de crédito vinculado al mercado inmobiliario comercial”.

Artículos relacionados