BOLSA

Adolfo Domínguez, problemas estructurales

Poco le ha du­rado a Adolfo Domínguez el po­si­tivo efecto de la re­es­truc­tu­ra­ción aco­me­tida en 2017 y que le ha ido dando más peso eje­cu­tivo a su hija Adriana Domínguez hasta con­ver­tirse en pre­si­denta el año pa­sado. El giro es­tra­té­gico en la ges­tión dio un im­por­tante im­pulso a la ali­caída ac­ción de la em­presa de moda hasta su­perar los 9,2 eu­ros. De eso hace ahora tres años.

La difícil situación del mercado, agravada por la pandemia, ha puesto de manifiesto que los problemas de la compañía eran más profundos de los previstos. El grupo acumula una década en pérdidas, con la única salvedad del ejercicio cerrado en febrero de 2016 gracias a los extraordinarios registrados por la venta de activos.

Un balance desastroso que el plan de transformación acometido en los últimos cuatro años para la optimización de procesos y mejoras de rentabilidad operativa no ha logrado solucionar. Todas estas medidas han demostrado ser insuficientes en un mercado cada vez más competitivo y complicado.

De hecho, Adolfo Domínguez cerró su último ejercicio fiscal en febrero de este año con unas pérdidas de más de 19 millones de euros, casi el doble de las contabilizadas un año antes a pesar de seguir apretando el acelerador de la venta online para garantizar el futuro del negocio. Una de cada cinco ventas de la compañía procede ya de la tienda online.

Eso ha obligado al grupo a poner en marcha un agresivo ajuste con la eliminación de unos 300 puestos de trabajo con un impacto homogéneo en su sede central y la red comercial. Con todo, el grupo mantendrá su red de tiendas en España y espera relanzar su red de tiendas en México con la apertura de algo más de una veintena de establecimientos en el próximo lustro.

Con estas medidas, el grupo buscará tanto la tan ansiada vuelta a la senda de los beneficios como un giro en su deprimida cotización en Bolsa. Las acciones de Adolfo Domínguez caen un 4% en el ejercicio para poner en riesgo la zona de los 4 euros. Su principal suelo en la actualidad.

Su bajo volumen, con días en los que no llega a mover ni una acción, no invita demasiado al optimismo en el corto plazo. Los expertos técnicos observan de momento más probabilidades de caída hacia los mínimos del año años, entorno a los 3,5 euros, que de rebote por lo que aconsejan maximizar la prudencia.

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