Monitor del Seguro

Las com­pañías par­ti­ci­pantes deben en­viar los datos a lo largo del mes de agosto

El escenario del próximo test de estrés: pandemia y tipos de interés bajos

VidaCaixa y Mapfre, las re­pre­sen­tantes es­pañolas en el nuevo examen de Eiopa

Antonio Huertas, Mapfre.
Antonio Huertas, Mapfre.

Como mu­chas otras in­dus­trias en el sector fi­nan­ciero y fuera de él, el sector ase­gu­rador su­peró un com­pli­cado test de es­trés en 2020, año en el que el COVID-19 puso en jaque al mundo, y aun hoy lo man­tiene en vilo. Pero no nos re­fe­rimos en este ar­tículo a ese tipo de test de es­trés, sino al que re­gu­lar­mente so­mete a la in­dus­tria la Autoridad Supervisora Europea del Sector Asegurador y Fondos de Pensiones (Eiopa).

No obstante, irremediablemente los datos y las conclusiones reflejarán las consecuencias y enseñanzas de la pandemia.

Con este tipo de ejercicios el supervisor pretende analizar el grado de adaptación y recuperación de las entidades participantes ante situaciones adversas de mercado. Es la quinta prueba de estas características a la que somete a las aseguradoras europeas (anteriormente las realizó en los años 2011, 2014, 2016 y 2018). Sin duda será, hasta la fecha, el ejercicio que mejor contribuya a conocer la resiliencia de un sector a imprevistos negativos inesperados.

Según explica AFI en su análisis ‘Sector asegurador europeo: test de estrés 2021 Eiopa’, el supervisor define unos escenarios para cada uno de los ejercicios, de acuerdo con un marco de proyecciones desfavorable de las condiciones de mercado con el objetivo de evaluar sus potenciales impactos adversos para la industria. “En el ejercicio actual, Eiopa prescribe, con un enfoque microprudencial, un escenario de estrés que considera unos efectos de la pandemia COVID-19 prolongados en el tiempo que combina con un escenario también continuado de bajos tipos de interés”.

Un escenario que supone todo un reto para el sector asegurador y que ha sido definido en colaboración con la Junta Europea de Riesgo Sistémico. En concreto, los elementos clave de los escenarios de estrés planteados incluyen: un deterioro económico debido a una caída global de los tipos libres de riesgo a largo plazo, manteniéndose por debajo de cero en el entorno de la UE; la contracción económica debilita la posición fiscal de los países, traduciéndose en un aumento de la prima de riesgo de los bonos soberanos; este entorno afecta a los beneficios de las empresas, provocando un aumento de las insolvencias y un efecto negativo en la valoración de los bonos corporativos; y, por último, una caída de la renta variable y del mercado inmobiliario.

Tras evaluar el impacto de este adverso contexto en el capital y la posición de liquidez, el supervisor realizará las recomendaciones pertinentes a la industria y solicitará la aplicación de las medidas que considere necesarias para mejorar la resistencia del sector a un entorno, que con todo lo ocurrido desde 2020, no parece ni mucho menos lejano o imposible.

Estas recomendaciones y las medidas mitigadores y correctivas, en su caso, se elaborarán a partir del análisis de los datos desde una doble perspectiva: la del impacto en el balance y en el requerimiento de capital de las compañías. Según explica AFI, en términos de consumo de capital, el ejercicio ha sido diseñado de forma que los riesgos afectados de forma directa serán los de mercado y los específicos de seguros (caídas, mortalidad y coste de los siniestros).

Las compañías tienen trabajo por delante. A mediados de agosto las entidades participantes en el análisis deben enviar los ejercicios a las autoridades locales de supervisión, en el caso de España a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP). Pero solo han sido dos (de un total de 44 aseguradoras y reaseguradoras europeas) las empresas españolas seleccionadas para este test de estrés. Nuestras representantes serán VidaCaixa y Mapfre.

Eiopa, junto a los supervisores locales, ha diseñado los criterios de selección de las entidades teniendo en cuenta factores como el tamaño, cobertura de mercado, líneas de negocio y número de jurisdicciones. En total, las 44 entidades seleccionadas cubren el 75% del activo bajo la óptica de Solvencia II del mercado asegurador europeo.

Estas 44 compañías llevan desde el 7 de mayo, cuando se publicó el test de estrés, calculando los datos. Y el 13 de agosto deberán tener todo preparado para enviarlos a los supervisores locales. Tras el análisis de los resultados, estos se harán públicos en diciembre de 2021. Se ofrecerán las cifras agregadas por un lado, y en el caso de consentimiento por parte de las entidades, se publicará otro conjunto de indicadores basados en métricas de capital. Una información que será de gran relevancia para determinar la capacidad de la industria aseguradora para enfrentarse a cisnes negros como el de la pandemia, eventos únicos que, quizá en un futuro, no lo sean tanto.

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