BOLSA

Urbas intenta convencer al mercado

La re­ciente junta de ac­cio­nistas de Urbas ha ser­vido para des­pejar dudas a mu­chos pe­queños ac­cio­nistas preo­cu­pados por las crí­ticas de de­ter­mi­nados sec­tores del mer­cado. Entre ellas, los con­ti­nuos dimes y di­retes sobre los li­ti­gios de­ri­vados de la am­plia­ción rea­li­zada en 2015, así como sobre la nueva am­plia­ción rea­li­zada para ab­sorber las nu­me­rosas ad­qui­si­ciones rea­li­zadas en los úl­timos me­ses.

La Audiencia Nacional ha abierto juicio oral tanto el nuevo presidente y su antecesor, así como a otras doce personas, con una fianza de 16 millones de euros por la presunta sobrevaloración de activos. Situación que está sirviendo como arma arrojadiza contra la compañía por parte de algunos sectores con intereses espurios.

Un infierno que la compañía espera termine de forma favorable en los próximos meses, a más en el primer trimestre de 2022, una vez se comprueben las valoraciones de dichos activos por parte de expertos independientes en manos de la CNMV.

El resto de las dudas en cuanto a la situación empresarial también parecen haber quedado resueltas tras la intervención de su presidente, Juan Antonio Acedo, ante sus accionistas. Uno de los aspectos más ilustrativos, según los que estuvieron allí, fue su evolución en el último trienio y sus expectativas de futuro.

En 2019, contaba con menos de diez trabajadores y en la actualidad ha alcanzado las 850 personas en plantilla, pasando de una facturación de menos de 2 millones a cerca de los 280 millones previstos para este ejercicio. Para 2025, la compañía confía en alcanzar una facturación de 1.000 millones de euros y un Ebitda de 173 millones.

Una proyección ascendente que no hubiera sido posible sin el acuerdo con la banca acreedora que ha apostado por este proyecto, facilitando la reestructuración de la deuda.

Los planes para alcanzar estos objetivos pasan ahora por dar continuidad a la estrategia de absorción de medianas empresas de construcción y de servicios. Sociedad con importantes carteras en ejecución, pero que van a tener un futuro más prometedor en un grupo grande.

Este ha sido uno de los puntos más destacados de la junta, según Federico Marquina, uno de los accionistas que acudió a la junta. Por ello, todas las constructoras continuarán con su propia denominación y evolución, aunque el personal cualificado: ingenieros, arquitectos, aparejadores y demás, dependerán de la matriz y realizarán su labor en el resto de filiales del grupo cuando se precise.

Las previsiones para 2025, es que todos los gastos corrientes del grupo Urbas estén cubiertos por los ingresos vía concesiones, que suelen ser ingresos periódicos muy estables, para no depender de las coyunturas de la economía o los diversos sectores.

“Ese concepto de economía circular en el que se quiere integrar todo el proceso inmobiliario, desde la aportación del suelo hasta la construcción del edifico, las infraestructuras y la aportación de los servicios renovables eso uno de los puntos que me han permitido renovar la confianza depositada en la compañía ya hace años”, ha asegurado Marquina.

Al respecto, en los próximos años se estima un ritmo de edificación de 1.300 viviendas anuales. Todas ellas adaptadas a las nuevas necesidades energéticas. De ahí, el interés del grupo por en el crecimiento de su división de renovables y con la adquisición de una mediana empresa del sector en la que se integraría Sainsol.

A esta diversificación de la actividad, el grupo quiere sumar también una diversificación geográfica para reducir el riesgo país. Para ello buscar reforzar el posicionamiento internacional de sus filiales con presencia en Portugal, Irlanda, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Argelia, Cuba, Bolivia, Venezuela, Panamá y Honduras.

Entre ellos destaca el mega proyecto residencial previsto en Cuba y cuya construcción se podría ver acelerada después de mucho tiempo y con condiciones más ventajosas en cuanto a la participación y a la toma de decisiones compartidas al 50% con el Estado. Por su parte, el proyecto de Dubai se encuentra está en fase de ejecución del proyecto a la espera de fecha para el inicio de obras.

A todo ello se suma Ksilan, la empresa de la mina de feldespato adquirida a finales del pasado año sobre la que están depositadas grandes expectativas. Con una extensión de 352 hectáreas, las prospecciones realizadas hasta ahora apuntan a unas reservas de 11 millones de toneladas con un valor estimado, como mínimo, de 660 millones de euros.

Una vez se finalicen todas las catas se tiene fundadas esperanzas de que estas cifras sean solo la punta del Iceberg. Se prevé comenzar la explotación a final del presente trimestre o principio del siguiente y último de 2021.

Todas estas operaciones se abordarán mediante una importante ampliación de capital que ha generado las protestas de algunos accionistas ante el temor de la dilución de sus acciones. Unas quejas que para Marquina no tienen demasiado sentido. Según este accionista, “si se generan plusvalías latentes por más de 170 millones de euros, creando valor para la compañía, aprobar una ampliación de capital por 155 millones de euros no sería ni de lejos tan gravosa como han querido hacer ver desde algunos medios".

Más preocupante sería si acaso la entrada de un fondo buitre en el accionariado con la emisión de bonos convertibles por 42,8 millones de euros a favor de WGTO. Unas dudas lógicas teniendo en cuenta el reciente préstamo realizado de este fondo a ADL Bionatur a cambio de obligaciones que puso de inmediato a la venta, haciendo caer la acción. Sin embargo, el presidente de Urbas ha asegurado que son casos diferentes y que cuenta con el compromiso firme de este fondo para consolidarse como accionista estable.

Gracias a todos estos hitos se puede decir que la primera etapa del plan estratégico se ha superado de forma brillante, dando el pistoletazo de salida a una segunda parte del plan en el que se busca un crecimiento orgánico ordenado, creando grandes sinergias entre las compañías del grupo.

La proyección de esta nueva fase de crecimiento se podría empezar midiendo con la presentación de resultados correspondientes al primer semestre. Todo apunta a un beneficio de unos 18 millones de euros frente a las ganancias de 8 millones en el conjunto del pasado ejercicio.

Conforme se vayan consiguiendo los objetivos previstos y, la cotización recupere algo de aire, se contempla un posible “contrasplit” en la proporción de 100 acciones viejas por cada una nueva. Algo similar al realizado no hace mucho tiempo por Vértice 360 y que tan buenos resultados le ha dado para fortalecer la acción.

Para ello se esperará a que la cotización alcance como mínimo los 0,04 euros por título con el fin de evitar que se vuelva a producir presiones bajistas artificiales. En este sentido, en la junta se ha aprobado también un plan de recompra de acciones propias destinado a dar estabilidad a la cotización.

De momento, los negativos comentarios sobre la ampliación de capital mantienen la cotización de Urbas en poco más de 0,017 euros. Pero la compañía espera que se dé un salto cualitativo con la presentación los resultados. Apunta a que con ellos se pondrán en evidencia los esfuerzos del grupo por generar valor para el accionista y se podrá observar con más detalle el verdadero potencial del grupo.

Artículos relacionados