Los ges­tores creen que no hay al­ter­na­tiva a la renta va­ria­ble, pero ex­treman pre­cau­ciones

Los fondos asumen una potente rotación de carteras en Bolsa tras el fin del verano

Los ín­dices em­piezan a ofrecer signos evi­dentes de can­sancio tras el re­bote del úl­timo mes

Eurostoxx-50
Eurostoxx-50

Las bolsas afrontan el úl­timo tramo del mes de agosto con claros signos de can­san­cio. El re­bote cer­cano al 7% en el caso del Ibex 35 o del Euro Stoxx 50 desde los mí­nimos de julio em­pieza a pasar fac­tura. Da la im­pre­sión de que a la renta va­riable no le queda mucho más fuelle a pesar de que los ín­dices están prác­ti­ca­mente en los mismos ni­veles a los que em­pe­zaron un ve­rano de menos a más que deja las cosas casi donde es­ta­ban. Tiempo al tiempo. Así nadie se equi­voca.

Efectivamente, el Ibex 35 navega por donde es habitual desde mayo: por debajo del nivel de los 9.000 puntos que consigue rebasar puntualmente para luego volver por debajo. De momento no hay fuerzas para mucho más, porque la exhibición veraniega de los bancos (que ya parece haber tocado a su fin) no la han secundado otros sectores y valores de primera fila. Y no hay razones para pensar en que la situación pueda cambiar rápidamente.

La última encuesta de gestores de Bank of America ofrece jugosas pistas sobre por dónde pueden ir los tiros. Las posiciones de liquidez son las más altas desde hace un año, lo que demuestra que, por un lado, los gestores necesitan tiempo para redefinir sus estrategias en un escenario difícil. La realidad es que las nuevas variantes del coronavirus siguen generando inquietud y que ya más de la mitad de los gestores cree que no subirá de velocidad el crecimiento en Europa.

Y, por otra parte, los dueños del dinero quieren guardarse varios ases en la manga. Es decir, disponer de la munición suficiente para mover las carteras a la vuelta del verano a la caza y captura de las mejores oportunidades. Después de una subida cercana al 20% en el Euro Stoxx 50 en lo que va de año, los grandes fondos creen que el mercado está bien valorado. Por eso cada día van a ser más selectivos en sus decisiones, porque ya no vale todo.

"Vamos a ver una potente rotación de carteras cuando acabe el mes de agosto. Los fondos saben que ahora acertar va a ser mucho más difícil después de dos tercios de 2021 muy buenos en bolsa. Van a mirar valores y sectores rezagados o a aquellos otros que pueden ser objeto de operaciones corporativas. El abanico de valores con recorridos alcistas de doble dígito se ha reducido mucho en las últimas semanas", señalan en una gran gestora nacional.

Asumir riesgos en el mercado

En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que los gestores tendrán que seguir asumiendo riesgos en acciones si quieren acabar bien el año. Pero con red. Los rendimientos de los bonos siguen siendo muy pobres a pesar de las expectativas de cambios en la política monetaria de Estados Unidos incluso antes de que acabe 2021, y los expertos asumen que el ritmo de crecimiento económico global no será suficiente a corto y medio plazo para sacar los tipos de interés de niveles negativos.

Por lo tanto, se viene un último tercio del año que puede ser complicado. Por una parte, muchos gestores no van a querer arriesgar las plusvalías acumuladas durante el ejercicio con apuestas de alto riesgo. "Van a mover sus carteras mirando los fundamentales, con una mentalidad de medio y de largo plazo y cambiando unos cromos por otros. Ahora hay mucha liquidez buscando destinos, pero éstos no están tan claros en un escenario tan difícil como el actual", señalan fuentes bursátiles.

Pero todo es cuestión de valoración. Si como muchos expertos se gesta en septiembre una corrección a corto plazo de al menos el 5% que deje los precios de las mejores compañías del mercado en niveles otra vez atractivos, la actividad puede ser muy intensa. Agazapados y con la liquidez en niveles de 2020, los gestores esperan su oportunidad.

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