La com­pañía no deja in­di­fe­rente a nadie tras un debut en bolsa de má­xima in­ten­si­dad.

Robinhood consolida una nueva forma de invertir masiva de alto riesgo

La pla­ta­forma de con­tra­ta­ción se mueve con la vo­la­ti­lidad de una crip­to­di­visa

Robinhood.Sin título
Robinhood.Sin título

Cuando Robinhood se dejó un 8% en su es­treno bur­sátil a fi­nales de ju­lio, mu­chos son­rieron iró­ni­ca­mente. 'Brokers' tra­di­cio­nales que han visto las­tradas sus cuotas de mer­cado desde la apa­ri­ción de este in­ter­me­diario gra­tuito -entre co­mi­llas, cla­ro-, in­ver­sores ba­jistas que en enero se vieron arras­trados por el 'caso GameStop', eje­cu­tado desde Robinhood, y hasta re­gu­la­dores no pu­dieron evitar una mueca de ironía a la vista del mal debut de este 'enfant te­rri­ble'.

MARÍA JOSÉ CARRANZA

Pero al enemigo número uno y gran líder de la revolución nada silenciosa de los inversores minoristas en bolsa no le ha ido tan mal como empresa cotizada, ni mucho menos. En cuestión de mes y medio se ha consolidado como una alternativa en el parquet para aquellos a los que les gustan las emociones fuertes. Es decir, para aquellos que desde su lanzamiento han utilizado la plataforma como nunca antes había sido posible.

Los números son de infarto. La compañía debutó a 35 dólares, y a pesar de un arranque dubitativo, ha llegado a tocar máximos de 70 dólares antes de volver a corregir drásticamente. Por lo tanto, ya ha volado hasta valoraciones de más de 40.000 millones que muchos expertos consideraban como una locura cuando Robinhood presentó a la comunidad financiera su oferta de acciones. Es verdad que la subida tiene un enorme componente especulativo, pero los números son los números.

"Tiene todo el morbo de las aplicaciones 'online' que son fáciles de usar, muy intuitivas y rápidas y que además no tienen costes oficiales. Estos nuevos 'brokers' online viven de los 'spread' o diferenciales entre las posiciones de compra y venta en el mercado de los que obtienen todo su beneficio. Para los clientes, esta comisión es poco visible y en cualquier caso insignificante respecto a las mucho más caras que aplican los operadores tradicionales", señalan en fuentes bursátiles.

Lo cierto es que pocas veces se ha reflejado tanto en el mercado, y en tan poco tiempo, la propia esencia de una empresa. Robinhood es tan volátil, nueva y especulativa como una criptodivisa, y comparte con otros valores de nuevos sectores el atractivo añadido de ser una compañía de crecimiento. En estos momentos, nadie sabe donde están sus límites, por más que algunos analistas se hayan empeñado en cuestionar su disruptivo modelo de negocio.

Alto riesgo

Lo que resulta incuestionable es que Robinhood está consolidando una nueva forma de invertir de alto riesgo... y también muy emocionante. Ha conseguido el primer objetivo de dar un alegría en forma de rally alcista al batallón de inversores a los que reservó una parte significativa de la oferta (más del 35% del total) de acciones. Con este movimiento ya se aseguró mucho 'rock and roll' en la cotización desde el primer momento. Exactamente lo que quería para hacer ruido y brillar en el parqué. Y a fé que lo ha conseguido.

Ha probado las mieles de subir más de un 20% en una sola sesión y las hieles de caer hasta un 27% en un par de ocasiones. Se puede decir que su OPV ha sido un éxito porque no ha decepcionado a sus seguidores, ni cuando subía de forma vertical ni durante la última corrección que ha devuelto el precio por debajo de los 50 dólares. Una auténtica montaña rusa contraindicada para los inversores con problemas de corazón.

Aunque sin llegar al extremo de locura de los valores 'meme' -en el nuevo argot de Wall Street- como GameStop que subieron más del 1.000% en un santiamén en la gran revolución de los pequeños inversores de enero, Robinhood ya forma parte del grupo de valores ultra especulativos del mercado. Se suma al grupo de compañías que con sus comisiones ultrabajas ayudó a brillar en bolsa absolutamente contra pronóstico.

Nacida en 2013, la plataforma es hoy un fenómeno de masas que está cambiando los paradigmas del universo de la inversión. Con sus costes de derribo ha dado voz y voto a millones de jóvenes estadounidenses que ahora sí tienen acceso masivo al mercado y pueden actuar de forma coordinada a través de foros. Robinhood, que entendió antes que nadie que los tiempos están cambiando, se ha ganado un lugar de privilegio en el maduro y muy competitivo sector de la intermediación.

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