Casi el 80% de sus car­teras está in­te­grado ya por tí­tulos ex­tran­jeros de todo tipo

Las sicav de los ricos aciertan de pleno denostando el producto nacional

Los mer­cados es­pañoles se quedan muy re­za­gados res­pecto a los lí­deres mun­diales

Sicavs
Sicavs

Desde hace mucho tiempo, la re­la­ción entre los dueños y ges­tores de la sicav y los dis­tintos go­biernos -especialmente los de color so­cia­lista- es, por de­cirlo muy sua­ve­mente, ti­rante. Mientras pasan las úl­timas se­manas hasta que el 1 de enero de 2022 se ac­tiven los nuevos re­qui­sitos que en­du­recen las con­di­ciones de estas so­cie­dades en tér­minos de in­ver­sión mí­nima y nú­mero de par­tí­ci­pes, una re­vo­lu­ción de largo es­pectro se está ope­rando en el sec­tor.

Una, que gana velocidad a la hora de que llegue el día D, es la reducción del número de sicav. Hasta un 4% del total han sido liquidadas o reconvertidas en el primer semestre del año. El número total apenas supera las 2.300 sociedades, el más bajo en dos décadas. Pero, en paralelo, las que quedan están reestructurando su cartera de forma radical: nunca han pesado tanto los activos internacionales en las carteras de las sicav.

Con las últimas cifras de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en la mano, el 78% del patrimonio de estas sociedades está invertido en acciones, bonos, depósitos o fondos internacionales. Es decir, es casi 20 puntos porcentuales por encima respecto a cinco años atrás y algo más de 5 puntos sólo en el cierre del primer trimestre de 2021 respecto al mismo período del año anterior. La realidad es que ha habido un antes y un después de la crisis del coronavirus.

Cuando se produjo el estallido del Covid -19 en marzo del año pasado, la cartera exterior suponía el 72% del patrimonio total de las sicav. "En ese momento nos dimos cuenta de que era inviable seguir manteniendo el peso que adjudicábamos a España y empezamos a diversificar en otros mercados. Las crisis son siempre una oportunidad para abrir nuevas rutas y apostar por otros sectores en mercados seguros que podían recuperarse antes como el estadounidense", aseguran en una sicav nacional.

De lo que ya no cabe duda es de que el movimiento es irreversible. Los gestores de las sicav han aumentado exponencialmente su posición en valores tecnológicos, cuyo peso en el mercado español es poco menos que irrelevante. Y el tiempo les ha dado la razón porque, un ejercicio más, la bolsa española se ha quedado muy descolgada del resto de las grandes mundiales en lo que va de 2021. La comparación la deja en muy mal lugar.

Inversiones paradójicas

No deja de ser paradójico que mientras el Gobierno acorrala a las sicav con unas nuevas reglas de juego muy criticadas desde la patronal de los fondos porque, según Inverco, los requisitos son "inéditos" en la Unión Europea, los dueños y los gestores de estas sociedades hagan lo mismo que los grandes inversores internacionales: penalizar a España por el permanente ruido de fondo político y por el elevado endeudamiento adquirido en los últimos años.

Golpe por golpe por lo tanto como telón de fondo de la apuesta internacional más potente que hayan hecho nunca las sociedades de las mayores fortunas españolas, que en muchos casos han dejado a cero el casillero de los títulos españoles en cartera. En su lugar, hay mucha tecnología y también títulos de salud o de lujo que, sin ir más lejos, han propulsado a niveles espectaculares a una bolsa tan cercana como la francesa, que más que dobla la subida de la española este año.

"El movimiento tiene alguna lectura muy preocupante, porque los gestores de las sicav conocen al dedillo a los emisores españoles. En algunos casos, participan en su capital por otras vías. Que los estén dejando cada vez más relegados es una señal de falta de confianza en España SA que es difícilmente reversible. En unos mercados cada vez más globalizados y difíciles y con el escenario actual de tipos de interés, España pierde peso", señalan en una gran gestora nacional.

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