Huir de la ru­tina, me­jorar la for­ma­ción aca­dé­mica y des­cansar bien, re­cetas para com­batir el de­sá­nimo

Tratamiento de choque para un septiembre pandémico bajo el síndrome de la depresión

Los ser­vi­cios de salud se pre­paran para un alu­vión de de­pre­siones pro­fe­sio­nales y es­trés má­ximo

Estres postpandemia.
Estres postpandemia.

Este sep­tiembre no será como otros. Hacer una co­lec­ción de ca­miones ame­ri­canos no va a ser su­fi­ciente. Ni si­quiera si se dis­pone de es­pacio su­fi­ciente en el des­pa­cho. La de­pre­sión se abre ca­mino a ritmo fre­né­tico, tanto entre los em­pleados como en los jó­ve­nes, el úl­timo seg­mento de la po­bla­ción al que está cas­ti­gando la pan­de­mia. Una ba­tería de con­sejos ayu­dará siempre a com­batir que se venía co­no­ciendo como an­siedad post­va­ca­cional y que ahora ha pa­sado a ser una au­tén­tica de­pre­sión pan­dé­mica.

Los visionarios anticiparon que la emergencia sanitaria habría finalizado en septiembre. Basaron sus predicciones en el objetivo de vacunación del 70% de la población, lo que habría conducido a la mítica inmunidad de rebaño. Pero, a una semana de la llegada de septiembre, proliferan las mascarillas, las empresas han dado marcha atrás a la vuelta a la oficina y, lo peor de todo, cada día fallecen cerca de 200 personas.

España ha sido uno de los países más castigados por la pandemia en cuestión de empleo. A finales del pasado año sólo Estonia había registrado una pérdida de puestos de trabajo mayor, con el 3,8%. En España, el descenso había sido del 3%, seguida de Irlanda con el 2,2% e Italia, con el 1,7%.

La inseguridad sanitaria que ha provocado la pandemia ha repercutido en la salud mental de los empleados. La web Ezanime define de forma muy clara lo que es una depresión profesional: “Una depresión profesional puede equivaler a sentirse demasiado estancado en su puesto actual, o saber que realmente quiere seguir una carrera en otra cosa y que simplemente está siguiendo los pasos de su puesto actual. También puede ser un caso de amar tu trabajo, pero solo querer tener un poco más de desafíos en tu carrera”.

Los antídotos para reducir los efectos de una depresión son universales. También en cuanto a la astenia profesional: salir de la rutina y proponerse voluntario para otros departamentos, mejorar la formación para optar a nuevas metas profesionales y vigilar muy bien la salud y el descanso como mínimo en los días previos a los laborables.

Insuficiencia respiratoria, migrañas, hormigueo en las extremidades. A estos efectos posteriores del coronavirus hay que añadir el de la depresión. No sólo la profesional, porque se acerca un otoño caliente en los centros de salud mental de todo el país.

Uno de cada cuatro

Hace unos días se dio a conocer un informe de la canadiense Universidad de Calgary que advierte que uno de cada cuatro niños y adolescentes está sufriendo síntomas de depresión, que afectan sobre todo a mujeres y jóvenes de mayor edad. Los efectos principales son los trastornos del sueño, entre los que el máximo exponente es el despiadado insomnio.

Una encuesta del CIS anterior al verano desvelaba que el 41,9% de los ciudadanos ha tenido problemas de sueño y el 51,9% se ha sentido cansado o con pocas energías. El digital ConSalud.es advierte de dos reacciones negativas que ha producido la pandemia entre la población: “una en la que se ha experimentado una habituación a causa de la situación repetitiva, lo que ha producido que la situación no se vea tan grave, se acostumbren a la pandemia y se abandonen las medidas de protección; y otra, posiblemente más común, en la que la persona se ha visto afectada por una situación de estrés constante, desmotivación y por un sintomatología depresiva y ansiosa”.

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