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Siemens Gamesa, el riesgo de morir de éxito

El au­mento de los costes y la es­casez de unas ma­te­rias primas cada vez más caras di­fi­cultan la pro­duc­ción

Siemens Gamesa.
Siemens Gamesa.

El fuerte cre­ci­miento de la energía eó­lica y de la de­manda tur­bi­nas, lejos de ser be­ne­fi­cioso, se está con­vir­tiendo en un pro­blema para los fa­bri­cantes de ae­ro­ge­ne­ra­do­res. El au­mento de los costes tanto de las ma­te­rias primas como del trans­porte está afec­tando se­ria­mente a los be­ne­fi­cios. Hasta tal punto que las grandes em­presas del sector como Siemens Gamesa o Vestas se han visto obli­gadas a re­visar a la baja sus pre­vi­siones para el año, po­niendo de ma­ni­fiesto los fuertes retos a los que se en­fren­tan.

La creciente competitividad frente a las fuentes de electricidad a partir de combustibles fósiles, como el carbón y el gas natural, y el apoyo de los países a esta tecnología para abordar las causas del cambio climático están provocando un fuerte impulso de esta energía y un creciente apetito inversor.

La demanda de turbinas para la próxima década casi se duplicará respecto a los 10 años previos, según las estimaciones de la Wood Mackenzie. Sin embargo, las empresas afrontan una serie de desafíos en la fabricación y el traslado de unos aerogeneradores cada vez más grandes, con una longitud de las palas por encima ya de los 30 metros, que comprometerán sus beneficios.

No en vano, entre los grandes retos del sector se encuentran los costes de transporte cuatro veces superiores, así como el encarecimiento del acero, el cobre, el aluminio y la fibra de carbono. Estos aumentos probablemente provocarán alzas de hasta el 10% en los precios de las turbinas en los próximos de 12 a 18 meses, señala la consultora.

“Los precios de las materias primas empleadas en los aerogeneradores comenzaron a subir a mediados del año pasado, cuando se levantaron muchas restricciones en todo el mundo, y esos incrementos probablemente perdurarán”, explica el consejero delegado de Vestas, Henrik Andersen para explicar la caída de la acción a lo largo de este año.

A ello se suma el desafío logístico en los principales puertos del mundo al que se enfrentan las compañías del sector por las restricciones derivadas de la pandemia y los mayores costes del transporte debido a la subida de los precios del crudo, mientras los aerogeneradores son cada vez más difíciles de trasladar al ganar tamaño para mejorar su eficiencia.

Otro factor que pesa sobre el sector es la falta de claridad sobre si la administración Biden prorrogará los créditos fiscales para el desarrollo eólico, y cómo lo hará, en Estados Unidos. Un mercado clave para el crecimiento de la industria. Aunque existe un moderado optimismo respecto a las subvenciones planeadas para definir mejor la estrategia a seguir a medio plazo.

De momento, este escenario está obligando a los fabricantes de turbinas a elevar sus precios para compensar el incremento de costes. El sector confía en que esta medida no frene el sólido crecimiento previsto para los próximos años gracias a los objetivos mundiales para reducir las emisiones de carbono.

En medio de estas turbulencias, las acciones de Vestas han bajado alrededor de un 15% este año, mientras que los de Siemens Gamesa acumulan pérdidas cercanas al 25%.

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