Las com­pañías com­pensan sus pér­didas con los ma­yores in­gresos del mer­cado re­gu­lado

Las eléctricas se pillan los dedos con el mercado libre

¿Están fi­nan­ciando los con­su­mi­dores eléc­tricos más vul­ne­ra­bles a las em­pre­sas?

Tormenta sobre el precio de la luz.
Tormenta sobre el precio de la luz.

Las eléc­tricas están su­midas en un la­be­rinto ante la alarma so­cial que han pro­vo­cado las ta­ri­fas. Por un lado, son los malos de la pe­lí­cula porque se con­si­dera que el sector es el gran be­ne­fi­ciado. Pero, por otro, las em­presas de­claran que se ven gra­ve­mente afec­tadas pues ase­guran que están per­diendo di­nero en el mer­cado li­bre, aunque una parte lo re­cu­peren con el ne­gocio re­gu­lado. Increíble, los que el Gobierno pre­tendía pro­teger están fi­nan­ciando a las grandes em­presas con­su­mi­doras de elec­tri­ci­dad..

Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP, las grandes compañías que dominan el kilovatio en España, se han convertido en el foco de los ataques de los consumidores, que entienden se están haciendo de oro a costa de la subida tan disparatada que está sufriendo el recibo de la luz. A simple vista, podría ser así, pero, según sus cuentas, los números no les cuadran y habrá que esperar a los resultados del tercer trimestre para conocer si realmente las empresas han disparado sus beneficios gracias a la facturación de los hogares.

En principio, las cuentas que hacen es que en el mercado regulado puede ir mejor en cuanto a ingresos se refiere, ya que es donde las tarifas se están viendo afectadas al alza. Todo lo contrario de lo que ocurre con el mercado libre donde los contratos fijos están en pérdidas.

A la tarifa regulada, denominada PVPC, están acogidos unos 10 millones de clientes, frente a 17 millones del mercado libre, y son los usuarios que están sufriendo realmente las consecuencias de que el precio del megavatio hora haya superado la barrera de los 120 euros.

Modificar la tarifa regulada

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha abierto la puerta a reformar la tarifa regulada de la luz o PVPC para no tener que depender del mercado mayorista o pool, donde tiene un mecanismo con cierta trampa pues la última energía que entra en el pool -generalmente el gas natural- marca el precio para el resto. Al estar el gas disparado y el CO2 también hacen que en el mercado regulado se produzcan esos picos tan elevados.

Según adelantó Capitalmadrid, las eléctricas proponen que, ante un mercado tan volátil como el actual, se vuelva a la anterior fórmula Cesur con subastas trimestrales de precios y eliminar también el sistema de discriminación horaria que vuelve locos a los consumidores. La metodología Cesur se mueve mediante un sistema trimestral donde no existe un precio diario de la energía como en el pool, ya que se trabaja con contratos a futuro. Esta fórmula, en cambio, tenía también sus detractores porque se consideraba que en los contratos a futuro intervenían brokers y bancos que lo único que buscaban era hacer negocio.

Al margen de si el sistema actual de pool es mejor que el anterior, lo cierto es que en agosto de 2020 el precio medio del megavatio hora era de unos 40 euros, por lo que si lo comparamos con el coste actual se ha triplicado. Según las cuentas que hace Facua, el recibo de la luz se ha encarecido más de un 32% en julio respecto a igual periodo del pasado año.

Ese aumento podría ser aún más elevado si parte de los impuestos que gravan el recibo de la luz se hubiera mantenido igual. El pasado 24 de junio, el Gobierno aprobó un Real Decreto para reducir dos de los impuestos que más afectan a la factura de la luz de los hogares, los autónomos y las pymes, principalmente. Estos tres colectivos de consumo son lo que se están viendo más afectados, ya que los grandes consumidores se mueven con una metodología de contratos diferentes a largo plazo y les puede estar afectando menos.

El Ejecutivo ha bajado el IVA de la luz del 21% al 10% hasta finales de este año, y ha suspendido durante tres meses el impuesto del 7% a la generación eléctrica. Gracias a estos recortes, la portavoz del Gobierno y ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, ha asegurado que supondrá un ahorro de hasta un 15%. Por tanto, de no haber sido así estaríamos hablando de un efecto mayor en los recibos.

Pérdidas en el mercado libre

Pero si bien los pequeños consumidores que están acogidos al mercado regulado se quejan del aumento de los costes de la luz, las compañías eléctricas sostienen que también les está afectando la volatilidad del mercado. El sector recuerda que el mercado libre se mueve por un sistema de contratos fijos con los clientes, en la mayoría anuales. Actualmente, hay unos 17 millones de consumidores acogidos a esta fórmula y, por tanto, las comercializadoras tienen que mantener el precio del kilovatio hora que habían pactado.

Fuentes del sector señalan a Capitalmadrid que en el mercado libre hay meses que pueden ganar pero actualmente, en muchos de los contratos, tienen pérdidas. Estas mismas fuentes admiten que, en las futuras revisiones, los consumidores verán modificadas al alza sus tarifas, aunque sostienen que no podrán repercutir totalmente las subidas actuales que registra el mercado para no perder clientes.

Otro de los argumentos que alegan para afirmar que en el mercado libre están perdiendo dinero es que las grandes compañías tienen que ir a comprar electricidad al mercado si la cifra de clientes a los que tiene que suministrar supera el nivel de producción. “Por tanto, en el mercado libre, unos meses ganamos y otros perdemos. Con los precios actuales, en los contratos fijos perdemos dinero”, aseguran.

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