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Las tecnológicas chinas, en el punto de mira, se desploman sin solución

Inversión en China
Inversión en China

Autoritarismo y ca­pi­ta­lismo son dos pa­la­bras di­fí­ciles de en­cajar en la misma frase por mucho que al­gunos quieran poner el ejemplo de China. Es cierto que la eco­nomía del gi­gante asiá­tico no ha de­jado de des­puntar en las úl­timas dé­cadas hasta con­ver­tirse en la se­gunda po­tencia mun­dial al calor de una su­puesta li­be­ra­li­za­ción del mer­cado. Pero al final siempre acaba sa­liendo a la luz el ca­rácter dés­pota de sus go­ber­nan­tes.

Si hace unos días saltaba a la palestra la fuerte presión en el país sobre las tecnológicas con el argumento de proteger la seguridad nacional y el interés público ahora les ha llegado su turno a las empresas de videojuegos.

Ha bastado que los medios estatales hayan puesto el foco en el sector para calificar los juegos online como "opio para la mente" para provocar un desplome generalizado de las empresas del grupo en China. Los inversores creen que este señalamiento con el dedo anticipa una represión regulatoria de mayor calado en un futuro próximos.

El pasado martes, los títulos de Tencent, empresa especializada en videojuegos online, cayeron más de un 10% en la Bolsa de en Hong Kong. Pero no fue la única. Su homóloga más pequeña NetEase descendió un 15%, y las del grupo de vídeos y de juegos Bilibili se dejó un 14%.

Una intensa reacción negativa a las informaciones del diario estatal Información Económica Diaria sobre los posibles efectos nocivos del exceso de juego para los niños, poniendo énfasis en las peticiones de los expertos respecto a una regulación más estricta. Estos, según el diario, consideran que las plataformas de juegos deberían de ser más socialmente responsables, en lugar de solo buscar beneficios.

Para evitarlo, reclaman a las autoridades sanciones regulatorias mucho más severas y a las empresas un mayor compromiso por proteger a los menores mejorando las garantías contra la adicción y los sistemas de revisión de contenidos.

Las autoridades chinas ya expusieron en el pasado sus temores sobre los hábitos de juego de los jóvenes. En 2018, China dejó de conceder licencias de videojuegos durante un periodo, lo que a Tencent le costó más de 1.000 millones de dólares en ventas perdidas y condujo a un descenso prolongado del precio de su acción.

Bajo este supuesto paraguas de protección social, China ha intensificado en las últimas semanas la vigilancia sobre las grandes compañías tecnológicas por cuestiones como la seguridad de los datos, el comportamiento monopolístico y la estabilidad financiera, provocando una fuerte ola de ventas de acciones de empresas como Tencent y Alibaba Group Holding.

Una inquietud que se está trasladando también hacia el sector de la enseñanza extraescolar muy amenazado por drásticas medidas para su limitación. Este exceso de celo también genera una fuerte preocupación en los países occidentales, especialmente en aquellos con multinacionales con fuerte vinculación con las empresas chinas.

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