BOLSA

Berkeley no se rinde en Salamanca

Es im­po­sible vencer a quien nunca se rinde. Eso deben pensar los res­pon­sa­bles de la em­presa mi­nera Berkeley, dis­puestos a todo para lo­grar la li­cencia para su mina de uranio en Salamanca. El grupo aus­tra­liano ha pre­sen­tado do­cu­men­ta­ción adi­cional en un pe­núl­timo in­tento por re­vocar el dic­tamen emi­tido por el Consejo de Seguridad Nuclear.

Este organismo desestimó recientemente la solicitud para la construcción de una planta de uranio en Retortillo, en la provincia de Salamanca. Una decisión a la que la compañía se opone con firmeza y para ello ha presentado nuevos documentos que, según ella, desmantelan "con argumentos sólidos", sin detallar, todas las cuestiones técnicas expuestas por el CSN para justificar su decisión de denegar los permisos para el citado proyecto.

Los responsables de Berkeley en España insisten en que cuentan todos los requisitos necesarios para explotar la mina con la máxima seguridad tal y como se refleja en el informe inicial presentado por para solicitar la construcción de la planta de uranio. Pese a todo, ha añadido nueva documentación para complementar la documentación anterior para resolver todas las dudas presentadas por el CSN y solicitar que el organismo de seguridad reconsidere su postura.

La compañía recuerda que ya ha obtenido "más de 120" permisos e informes favorables de las autoridades locales, regionales, nacionales y europeas, nueve de ellos del propio CSN.

Berkeley se ha quejado en varias ocasiones de que, durante el proceso de evaluación, gran parte de la información adicional solicitada por el CSN se refería a cuestiones relativas a etapas posteriores del licenciamiento. Cuestiones que no forman parte de los requisitos legales para el otorgamiento de la autorización de construcción.

En un primer momento la reacción del mercado a la presentación de la nueva documentación ha sido de fuertes alzas. Sin embargo, la compañía minera tiene cada vez menos credibilidad y rápidamente ha ido perdiendo fuelle. Los inversores, pese a la insistencia y cabezonería de sus dirigentes, creen prácticamente inviable que pueda lograr los permisos del Gobierno para poner en marcha esta mina.

De hecho, sus acciones caen casi un 50% en el conjunto del año, hasta poco más de los 0,19 euros donde está encontrado soporte, de momento.

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