ANÁLISIS

Muchos asuntos co­mu­ni­ta­rios po­drían ex­pe­ri­mentar apla­za­mientos hasta que se acuerde un go­bierno

El adiós de Merkel y el empate electoral en Alemania aumentan la incertidumbre en España

Formar go­bierno tar­dará se­manas como en las pa­sadas elec­cio­nes, con un go­bierno in­terino de Merkel du­rante meses

Olaz Scholz, SPD.
Olaz Scholz, SPD.

Ángela Merkel se des­pide de­jando una di­fícil he­ren­cia, para su país y para Europa, in­cluida España. Alemania se ha ido a dormir sin co­nocer quién será su nuevo can­ci­ller para lo que puede ne­ce­sitar me­ses. Pero los lí­deres de sus dos pri­meros par­tidos po­lí­ticos se mues­tran dis­puestos a go­ber­nar. El res­pon­sable del SPD, Olaf Scholz, con­si­dera un gran éxito el re­sul­tado y se ha pre­sen­tado como el pró­ximo can­ci­ller ale­mán. El can­di­dato de la CDU-CSDU, Armin Laschet, tam­bién quiere formar go­bierno ad­mi­tiendo que por pri­mera vez po­dría haber una coa­li­ción de go­bierno con tres par­ti­dos.

El líder del SPD ha proclamdo su victoria en la rueda de prensa celebrada nada más cerrar los colegios electorales en los que 60,4 millones de alemanes estaban llamados a elegir al sucesor de Merkel. La situación que queda tras las elecciones alemanas es compleja para Europa, para España y para el mundo.

Las elecciones ya suponían para Europa un punto y aparte al abandonar la política la canciller alemana, Angela Merkel, quien durante 16 años ha marcado las líneas directrices en el continente. La prensa europea la despide como ‘La reina de Europa’. España le debe mucho. Nos salvó de ser rescatados en 2012 cuando los mercados mostraron toda la desconfianza sobre nuestra capacidad para devolver la deuda y elevó la prima de riesgo en máximos históricos.

Su decisión consiguió que el Gobierno de Mariano Rajoy no tuviera que optar por drásticas decisiones que hubieran supuesto la rebaja de salarios, recortes de pensiones y la pérdida de poder adquisitivo para todos. Todo ello obliga a mirar a Berlín. Las futuras decisiones de Alemania en la Unión Europea importan a todos, pero entre los que se van a ver más afectados estamos los españoles. De hecho, será fundamental cuando haya que decidir de nuevo volver al pacto de estabilidad que conlleva el control del déficit y la reducción de la deuda casi a la mitad de los niveles actuales.

Políticas de austeridad

Pese a que se quieren cambiar los criterios, Alemania sigue alineándose con los países austeros que presionan para que la situación postcrisis venga acompañada del retorno al rigor presupuestario para poder comenzar a pagar la factura de las deudas generadas por la pandemia.

Incluso países contrarios a las políticas de austeridad han anunciado drásticas medidas presupuestarias para volver a la senda del control a partir del próximo año, en contra de los que ha anunciado en España la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero. Es el caso de Francia. Aunque se sitúa enfrente de las tesis de los países frugales, anunciaba la pasada semana que reducirá el déficit de más del 9 % previsto para este año, al 5 % en 2022.

Así la primera incógnita por resolver en el ámbito económico comunitario tras las elecciones de este domingo en Alemania, será saber cuál vaya a ser en el futuro su posición respecto a la recuperación del pacto de estabilidad y los criterios de Maastricht sobre los que cada vez más grupos políticos y de expertos piden una profunda reforma. Sobre todo, para no dificultar las inversiones necesarias que conlleva el cambio que supone la transición ecológica y la economía digital en Europa.

El objetivo es que lo que sucede en Estados Unidos y China se consolide también en Europa. Es decir, aplicar la economía de la innovación para lograr la prosperidad económica, la creación de empleo y la capacidad de sostener tecnológicamente los grandes desafíos del cambio de modelo.

Aunque no hay dudas del europeísmo de los previsibles sucesores de Merkel, ya sea el socialdemócrata, Olaf Scholz, o el cristiano demócrata Armin Laschet, si hay dudas del camino que quieren diseñar para la Europa futura. El buen entendimiento de los cristiano demócratas, de Merkel, con España ha habido que ganarlo, pero los diversos gobiernos españoles lo han conseguido.

Hay más dudas de lo que sucedería con los socialdemócratas a partir de ahora. Aunque Scholz se ha vanagloriado durante la campaña electoral de ser el inventor de los ‘bonos europeos’ -garantía del fondo de recuperación NextGenerationEU de 750.000 millones de euro-, que como ministro de finanzas alemán pergeñó frente a las reticencias de los representantes del Bundesbank y del partido de la extrema derecha, la AFDP, que los recurrió frente a su tribunal constitucional.

Menos rotundo ha sido Scholz durante la campaña sobre sus propuestas sobre el Pacto de Estabilidad, pese a la presión de los partidos conservadores y la extrema derecha, que piden acelerar el proceso de la vuelta al control de déficit y la deuda. España será uno de los países más afectados por cualquier futura decisión, pues a día de hoy se encuentra entre los países que más se alejan de los criterios de control de déficit y de deuda pública.

Además de las exigencias del centro y de la derecha de volver al camino de la estabilidad presupuestaria, el nuevo canciller tiene que afrontar los problemas económicos de un modelo, como el alemán, que también muestra fragilidades. La crisis de la pandemia Covid-19 ha dejado al descubierto como principal fragilidad de la economía alemana que se trata de un modelo cimentado en las exportaciones. Cuando los demás países se han visto obligados a reducir el consumo su modelo ha dejado a las claras sus grietas.

Las previsiones de la OCDE estiman que este año será la economía de los principales países europeos que menos crezca, un 2,9 % frente al el 6,3 % de Francia o el 5,9 % de Italia. O el 6,5 % que mantiene Nadia Calviño que lo hará la economía española, y el 7 % el año que viene.

En cuanto a su producción industrial, el pasado mes de julio tuvo un crecimiento del 1 % por primera vez en cuatro meses. Pero aun así queda muy lejos del ritmo del 5, 5 % al que crecía en vísperas de desencadenarse la pandemia.

También el indicador de confianza económico de las empresas es pesimista. Según el índice Zew elaborado por el Zentrum für Europäische Wirtschaftsforschung ha caído en septiembre por cuarto mes consecutivo para situarse en su nivel más bajo desde marzo del 2020 cuando se inició la crisis sanitaria y se desplomó la actividad y el consumo.

Las incertidumbres políticas tras el resultado de las elecciones son enormes. Los líderes de los principales partidos se han ofrecido para gobernar. Pero es imposible a estas horas prever qué coalición gobernará este panorama político que ahora aparece excepcionalmente fragmentado para Alemania con cinco partidos en el Bundestag.

Alemania deberá tratar de resolver lo más rápidamente posible la incertidumbre política y económica en las que se encuentra. La incertidumbre en el mayor país de la Unión Europea no puede ser más inoportuna, aunque mientras duren las negociaciones para formar gobierno siga el frente del mismo la todavía canciller Angela Merkel que abandona el gobierno con el máximo índice de popularidad. Europa, además, no puede dejar que Merkel pase al paro cuando tan necesitados estamos de personalidades de Estado en el momento de cambio que sufre el mundo.

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