MONITOR DE LATINOAMÉRICA

La ley Creando Oportunidades trata de elevar el atrac­tivo del país en el ex­te­rior

Ecuador busca afianzar la relación con las empresas españolas

Mapfre, ACS, OHLA, Sacyr, CAF, Globalia, Isabel, Pescanova, Indra, Iberia, Inditex o Mango se lo creen

Guillermo Lasso se compromete a la descarbonización.
Guillermo Lasso se compromete a la descarbonización.

El Ecuador del pre­si­dente Guillermo Lasso se ha fi­jado como prin­cipal meta reac­tivar una eco­nomía ren­queante y cuenta para ello con ver apro­bado en la Asamblea su pa­quete de re­formas para re­caudar 700 mi­llones de dó­lares y con au­mentar el in­terés in­versor in­ter­na­cio­nal, es­pe­cial­mente de España. El país tiene en car­tera planes por 30.000 mi­llones de dó­lares en los pró­ximos cuatro años en in­ver­siones en pe­tró­leo, mi­ne­ría, in­fra­es­truc­tura, energía y te­lecos para atraer a las firmas es­paño­las. Y aco­mete una re­forma de su Ley de Turismo para hacer de este sector un puntal de la re­cu­pe­ra­ción pos­t-­Co­vid.

En una entrevista reciente, Lasso anunció su intención de visitar próximamente España para buscar vías para relanzar la relación con las empresas. “Cuando visite España daré preponderancia a los contactos con el sector privado español, con el sector inversor” para aumentar su presencia y ayudar a Ecuador a “impulsar el desarrollo con alianzas público-privadas”, dijo.

Agregó que las empresas españolas tienen “una gran oportunidad” en un país al que quiere dotar de un marco estable y con reglas claras para el capital exterior. Lasso quiere impulsar sectores en los que las firmas españolas son competitivas y están ya presentes, como infraestructura y renovables y telecos.

El mandatario conservador, que asumió la Presidencia en mayo tras derrotar al izquierdista Andrés Arauz, ya dejó clara en junio su intención de fomentar la inversión española dentro de su política ‘Más Ecuador en el mundo y más mundo en el Ecuador’, destinada a potenciar sectores productivos y empleo.

Una tarea complicada

Pero Lasso no tendrá fácil sacar adelante las reformas de su movimiento CREO. El hecho de que, tras ganar las elecciones, rompiera con sus socios social-cristianos le dejó en minoría legislativa que ahora dificulta, dada la mayoría del bloque correísta, sacar adelante sus reformas y planes de rebaja impositiva y alza de la inversión exterior para impulsar economía y empleo. Al panorama político se suma el alto nivel deuda (63.000 millones, el 63% del PIB) y un déficit fiscal de 7.000 millones que entorpecen el margen de maniobra.

En las últimas semanas, Lasso ha visitado en busca de inversión México y EEUU. Allí ha pedido apoyo para el ingreso definitivo de Ecuador en la Alianza del Pacífico y logrado avances para la firma de un TLC Ecuador-EEUU. En ambos países, dejó claro que la agenda comercial y de inversiones es prioritaria para rescatar al país de la crisis en la que se encuentra.

El presidente elevó días atrás a la Asamblea su ‘ley Creando Oportunidades’, eje de sus reformas. Se trata de un conjunto de normativas que busca cambios en las áreas de hidrocarburos, minerales, energía, telecos e infraestructura, para atraer inversión privada y estimular las exportaciones. Y que fija medidas fiscales como una contribución especial por dos años a 20.000 personas con patrimonios superiores a 500.000 dólares y a empresas con más de un millón de dólares, para apoyar con 700 millones la sostenibilidad fiscal. Y que fija una rebaja de deducciones a los que ganan más de 24.000 dólares al año.

Nueva regulación turística

Lasso, que impulsa también una reforma laboral, la Ley de Oportunidad Laboral, busca duplicar la inversión petrolera, elevar la exportación de minerales, estimular la energía verde y facilitar la inversión en comercio abriendo pactos con China, Rusia y México. Con la Ley de Oportunidad Laboral, Lasso intenta flexibilizar y reactivar el mercado e incentivar el empleo. Tras la pandemia, Ecuador ha alcanzado un dramático nivel paro y de trabajo informal. Según Quito 5,8 millones de personas no tienen trabajo fijo (7 de cada 10). La meta de sus reformas es crear dos millones de empleos hasta 2025.

Ecuador, además, quiere forjar la ley de turismo más moderna de Latam y ha creado una comisión de expertos con perfil multisectorial y procedencia pública y privada para afrontar la actividad post-Covid, cambiar una regulación de 2002 y crear un marco basado en la sostenibilidad, inclusión y nuevas tecnologías.

La adopción en Ecuador de medidas para reforzar la seguridad jurídica, agilizar los trámites y reducir de la presión fiscal, junto a una estabilidad macro, son reclamaciones habituales de las firmas españolas en el país. Y no sólo de las españolas: en México y EEUU, los sectores empresariales, que han acogido con satisfacción el retorno del país al CIADI, han señalado que es imprescindible que el Gobierno empiece a trabajar en reformas estructurales e institucionales que le otorguen al inversor un marco de estabilidad y generen confianza. De momento, el triunfo electoral de Lasso ha animado la llegada de nuevas inversiones de compañías como Suzuki, Corporación Favorita o KFC.

España se convirtió el año pasado en el primer inversor en Ecuador, con 304,9 millones, si bien es un montante muy inferior al que las firmas españolas dirigen a los grandes mercados del área. Y en stock, España es el segundo país europeo que más invierte, con un acumulado de 1.800 millones. En el país operan 160 firmas españolas, en áreas estratégicas como petróleo, telecos, alimentación, obra pública y turismo. Entre ellas están Acciona (que ejecuta el metro de Quito), Repsol, Telefónica (que planea dejar el país), Mapfre, ACS, OHLA, Sacyr, CAF, Globalia, Isabel, Pescanova, Indra, Iberia, Inditex o Mango.

En los últimos años, la IED ha sido esquiva para Ecuador si se compara a otros países de la región. En el 2018, se elevó a 1.456 millones; en 2019 a 949 millones y en 2020, un año en el que la IED en Sudamérica se redujo en más de la mitad, el país logró estabilizarla en torno a los 980 millones, según Cepal. Ecuador crecerá este año el 3% y el 2,6% en 2022, según las últimas previsiones de Cepal, tras un desplome del 7,8% en 2020, el peor dato desde que hay registros. Al iniciarse la pandemia en 2020 el país estaba en recesión.

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