Santander y BBVA apuestan por las re­com­pras de ac­cio­nes, al es­tilo Wall Streeet

La gran banca cambia el modelo de retribución para recuperar accionistas

El sector ne­ce­sita re­forzar su es­truc­tura ac­cio­na­rial tras un duro primer se­mestre

Banca
Banca

La banca vuelve a pagar di­vi­dendos tras el final del largo veto im­puesto por el Banco Central Europeo (BCE). Una prohi­bi­ción que ter­mina en el in­mi­nente arranque del mes de oc­tubre y que la banca ha vi­vido con la an­gustia de quien sabe que tiene una enorme vía de agua abierta. A pesar de que las co­ti­za­ciones no han de­jado de subir desde oc­tubre del año pa­sado, el sector dejó atrás más de 225.000 ac­cio­nistas en la pri­mera mitad del año.

De esa cifra, casi 170.000 corresponden a Santander y BBVA, los dos bancos que están dando un vuelco al modelo de retribución al accionista. Los dos grandes pondrán en marcha importantes programas de recompras de acciones que complementarán al dividendo tradicional. Es la misma fórmula que llevan realizando con éxito los grandes bancos estadounidenses en los últimos años y que continúa muy vigente al otro lado del Atlántico en 2021.

La ola llega a España con cierto retraso pero con mucha intensidad. "En este país algunos procesos empiezan tarde, pero cuando arrancan lo hacen a toda velocidad. Y creo que las recompras de acciones se van a masificar a partir de ahora. Todas las entidades cotizadas lo han estudiado en los últimos meses, pero el paso adelante de Santander siguiendo los pasos de BBVA abrirá con seguridad una nueva etapa", señalan en fuentes bursátiles.

La recompra de BBVA afectará al 10% del capital, mientras que Santander quiere que la mitad del dividendo sea por esta vía. Una auténtica revolución que habrá que ver como casa con la muy conservadora mentalidad del accionista particular español, que siempre ha preferido la liebre en la cazuela o, lo que es lo mismo, el dinero contante y sonante en el bolsillo. Tendrán que adecuarse a unos nuevos parámetros que llegan para quedarse.

Todo parece indicar que la banca va a liderar un movimiento, el de la recompra de acciones, que en el mercado español se limita a una veintena de compañías, entre las que destacan algunas tan grandes como Repsol, Iberdrola, ACS o Ferrovial. En algunos casos, estas operaciones sirven para retribuir directamente a los accionistas; en otros casos, el objetivo es contrarrestar el efecto del 'scrip dividend' o pago en acciones que aún mantienen muchas compañías.

Subirse al carro

La banca se sube ahora a este carro liderada por los dos grandes. Pero todo hace indicar que otros seguirán sus pasos. Antes incluso de cerrar la fusión con Bankia, CaixaBank ya había lanzado el mensaje de que podría distribuir todo el exceso de capital que superara el 12% del ratio de solvencia de primera calidad o en forma de dividendo extraordinario o de recompra de acciones. Y la nueva Unicaja también tiene entre sus planes la recompra de títulos.

El gran impacto de las recompras de acciones es que aumentan el beneficio por acción. Al haber menos títulos en circulación, crece el valor de cada uno de los títulos. Dicho de otra forma, cada accionista tiene derecho a una participación mayor en los beneficios de la empresa. La otra gran ventaja para el accionista es que no hay impacto fiscal, frente a la tributación del dividendo tradicional, que se sitúa entre el 21% y el 26% según el importe.

Si en 2020 las recompras de acciones de las empresas cotizadas españolas apenas sumaron 4.500 millones de euros, la irrupción de la banca en un segmento hasta ahora inexplorado promete disparar las cifras hasta niveles sin precedentes. El objetivo es captar nuevos inversores y detener una sangría en las estructuras accionariales del sector que empieza a ser preocupante. El movimiento está en marcha y será sencillamente imparable.

Artículos relacionados