BOLSA

Pekín, una Bolsa paternalista para las tecnológicas

El afán res­tric­tivo de China para pro­teger sus avances tec­no­ló­gicos tendrá como re­sul­tado la crea­ción de un mer­cado de va­lores es­pe­cí­fico para el sector en Pekín. El pre­si­dente Xi Jinping pro­mo­verá una trans­for­ma­ción de la Bolsa de Valores de la ca­pital con el fin de ca­na­lizar la in­ver­sión en em­presas tec­no­ló­gicas de re­ciente crea­ción mien­tras des­apa­recen las op­ciones para captar di­nero en Estados Unidos.

El objetivo es hacer crecer este mercado para albergar de forma específica pequeñas empresas innovadoras. Un plan de reestructuración o cambio de imagen de un parqué con ocho años con el fin de que los inversores profesionales puedan intercambiar títulos de miles de empresas nacionales, distintivo respecto a las bolsas tradicionales de Shanghái, Shenzhen y Hong Kong.

Con su apoyo institucional, los analistas creen que el presidente chino está lanzando el mensaje de que las empresas tecnológicas tendrá una nueva fórmula alternativa para canalizar inversiones más patrióticas tras las restricciones impuestas a la hora buscar oportunidades en los mercados estadounidenses.

Las autoridades norteamericanas y chinas se han mostrado contrarias en los últimos meses a una estrategia de salidas a Bolsa que las jóvenes compañías chinas llevan años usando para vender acciones en Estados Unidos, debido en ambos casos a las exigencias del presidente Xi de mantener a resguardo los secretos tecnológicos de país.

Durante años, la negociación de acciones en China continental se limitó a los mercados de Shanghái y Shenzhen, que abrieron en 1990, pero los reguladores han intentado en la última década atraer salidas a Bolsa permitiendo la creación de plataformas de negociación diferentes y de métodos alternativos a los controles de capital para que los extranjeros tengan más acceso a las inversiones.

La elección de Pekín, sede del Gobierno chino y de los órganos regulatorios, como lugar de creación de la nueva plataforma de negociación pone de manifiesto las intenciones del presidente chino. Por un lado, desea fomentar la iniciativa empresarial, pero, por otro lado, está decidido a dejar claro su poder sobre los mercados financieros y domar a los magnates que se enriquecieron en los mercados públicos estadounidenses a costa de abrir la tecnología china.

Según los analistas, todas las medidas que se han anunciado en las últimas semanas tienen un objetivo común: la centralización del poder y la mayor supervisión. No obstante, casi nadie espera que el mercado de Pekín logre rivalizar con las otras bolsas de valores; ni siquiera, aunque termine por permitir en un futuro la negociación de inversores individuales.

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