A pesar de la subida de los pre­cios, la li­quidez se tras­lada más ahora al in­mo­bi­liario

La inversión en vivienda gana adeptos ante las elevadas valoraciones de las bolsas

Los ex­pertos ad­vierten de la ne­ce­sidad de que las ac­ciones se tomen un des­canso

Viviendas en venta
Viviendas en venta y alquiler.

¿Bolsa o vi­vienda? El viejo de­bate gana in­ten­sidad en el arranque del úl­timo tercio de 2021. Finalizado el ve­rano, es hora de tomar de­ci­siones de in­ver­sión y todo pa­rece in­dicar que los aho­rra­dores es­pañoles vol­verán a primar el la­dri­llo. Eso no quiere decir que estén de­jando de lado los ac­tivos co­ti­zados -ahí están los casi 1.000 mi­llones apor­tados a los fondos de in­ver­sión en agos­to-, pero la vi­vienda tiene todas las cartas en la mano para ganar la par­tida ahora.

Hay varias razones para justificar esta decisión. La primera tiene que ver con las valoraciones que han alcanzado los mercados de valores. Los máximos históricos del S&P 500 y del Stoxx 600 empiezan a poner nerviosos a los inversores más a largo plazo, que creen que queda poco recorrido. Eso, en el mejor de los casos, porque en algunas casas de campanillas se empiezan a lanzar avisos que calan entre la comunidad inversora.

Ahí está el de JP Morgan, que señala que se ha producido un trasvase de dinero histórico este año hacia los activos de riesgo -700.000 millones de dólares a fondos de renta variable y grandes entradas también en renta fija- gracias al impulso de 'brókeres' de muy bajo coste como RobinHood. Es decir, dirigido por los inversores más jóvenes. Un impulso que ha tirado de los precios y obligado a los gestores a aguantar para no perderse la subida.

El gran debate es si hay una burbuja de valoraciones, máxime teniendo en cuenta que Estados Unidos podría cambiar muy pronto las directrices de su política monetaria. "Estamos recomendando a nuestros clientes que rebajen su apuesta en bolsa y que aseguren buena parte de los beneficios acumulados. No se trata de cambiar de tren, sino de reducir la velocidad, que ya es excesiva", aseguran en una gran gestora nacional.

Señales preocupantes

En el otro lado, el de la vivienda, también hay algunas señales preocupantes y también se ha abierto un debate sobre una posible burbuja que, en este caso, tiene que ver con la velocidad a la que se están recuperando los precios. Según datos de la tasadora Tinsa, los precios crecen un 3,3% en España desde que estalló la pandemia hace año y medio. En las capitales y las grandes ciudades el avance superaría el 4%. ¿Quién da más?

La potencia de la subida no puede dejar de sorprender teniendo en cuenta el extraordinario impacto de la crisis en el bolsillo de los españoles. Pero se explica porque el segmento de la población más solvente que ha mantenido el empleo y por lo tanto el poder adquisitivo ha salido reforzada. Muchas familias que han sobrevivido han ahorrado mucho durante la crisis y ahora están dando salida a su liquidez en un mercado de vivienda en pleno despegue.

La rentabilidad de comprar una casa para su alquiler posterior ha caído durante la crisis hasta niveles en una horquilla entre el 6% y el 7%, y la subida de precios de las casas la sigue manteniendo en niveles muy lejanos a los máximos históricos. Pero la diferencia respecto a los retornos de las inversiones sin riesgo siguen siendo enormes, a lo que se unen unos precios hipotecarios bajo mínimos. Las cuentas salen para el comprador de viviendas.

"Cada vez vemos más personas que reparten sus ahorros entre activos financieros y viviendas. Pero es verdad que las bolsas vienen recuperándose con mucha fuerza desde octubre del año pasado, y que la vivienda ha tardado más en recuperar la velocidad de crucero. Ahora son muchos los clientes que buscan oportunidades en activos de mucha calidad situados en las zonas más demandadas del país", señalan en un gran firma de banca privada.

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