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Berkeley, mientras hay vida...

La es­pe­ranza es lo úl­timo que se pierde, que dice el cas­tizo. A esta má­xima se afe­rran los ac­cio­nistas de Berkeley des­pués del duro va­ra­palo su­frido tras co­no­cerse el de­vas­tador in­forme contra su mina de uranio en Salamanca del Consejo de Seguridad Nuclear es­pañol. No en vano, la com­pañía mi­nera es­pañola ha pre­sen­tado de in­me­diato sus ale­ga­ciones para des­montar los ar­gu­mentos del CSN.

A juicio del grupo minero, con sangre australiana en sus venas, los argumentos esgrimidos en dicho informe son cuestiones técnicas, inadmisibles en su totalidad, y carentes por completo de base tanto técnica como jurídica. Por este motivo ha planteado tener en cuenta la mejora de la solicitud inicial, realizada tras el informe para superar las incertidumbres planteadas por el Consejo de Seguridad Nuclear.

En un principio cabría pensar en la posibilidad de que esta iniciativa volviera a caer en saco roto debido a la negativa por parte del Gobierno actual a conceder ninguna licencia a cualquier tipo de proyecto que pueda salirse de la nueva agenda de la energía ecológica para la próxima década. Sin embargo, señalan algunos analistas, la actual crisis de los precios de la energía eléctrica podría estar abriendo un pequeño resquicio a la esperanza.

La energía nuclear garantiza una producción constante y de bajo precio con la cual no pueden competir el resto de energías limpias y no son pocas las voces que reclaman un alargamiento en la vida útil de las centrales nucleares españolas. Para ello, contar con producción de uranio propio será básico.

El proyecto de Berkeley sería capaz de suministrar 4 millones de libras de uranio al año, equivalentes al 10% del total de uranio requerido en Europa. De esta manera, se asegura que la Unión Europea podrá contar con un proveedor interno. Aunque también es cierta que parte de esta producción estaría comprometida para la venta a países fuera de la Unión Europea.

Los expertos recuerdan que 5 gramos de uranio son capaces de generar tanta energía como 565 kilos de petróleo o 480 metros cúbicos de gas, cuyo precio está ahora por las nubes y es responsable de la actual escalada de las tarifas eléctricas en toda Europa y en España en particular, donde días tras día se rompen nuevos récords de precios.

Tras el informe del CSN y el posterior recurso, la cotización de Berkeley ha entrado en una fase plana de esperar y ver ante las escasas expectativas del mercado sobre la concesión de los permisos necesarios para explotar la mina de Retortillo en Salamanca. Sus acciones se mueven en torno a los 0,19 euros, con una caída anual cercana al 50%.

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