Santander, CaixaBank y BBVA uti­li­zaban esta vía como un sis­tema adi­cional de fi­nan­cia­ción

La CE prolongará el acceso de los bancos de la UE al mercado británico de derivados

La de­ci­sión man­tiene abierta hasta 2025 una puerta tra­di­cional de li­quidez a los grandes bancos es­pañoles

Moneda de Londres - Billetes y monedas de libra esterlina
Billetes de libra esterlina.

La Comisaria para Servicios Financieros, la ir­lan­desa Mairead McGuiness, ha in­for­mado a los mi­nis­tros del Ecofin esta se­mana, que la Comisión Europea es­taba con­si­de­rando la ex­ten­sión del pe­riodo de libre ac­ceso de los bancos y ges­tores de in­ver­sión eu­ro­peos a las en­ti­dades cen­trales de con­tra­par­tida (ECC) bri­tá­nicas pese a la sa­lida de Reino Unido de la UE. El plazo para ese ac­ceso ex­pi­raba al final de este año y eso ex­tendió preo­cu­pa­ción entre los bancos eu­ro­peos que uti­lizan las ECC bri­tá­ni­cas.

En realidad la pieza importante en este puzzle es la cámara de compensación y ECC London Clearing House (LCH), propiedad del London Stock Exchange (LSE), la sociedad propietaria de la bolsa de Londres.

LCH ha sido una ventana de liquidez fundamental para la banca española durante la crisis de deuda en 2010 y 2011 porque el mercado de financiación interbancario con aval de deuda -el denominado Repo- estaba congelado por el temor a la quiebra de alguno de los partícipes.

En esas circunstancias los grandes bancos españoles, en particular Santander, CaixaBank y BBVA, acudían al mercado británico de Repos contra deuda pública española para dar liquidez al resto del sistema bancario español.

La idea de que una subida de tipos de los bancos centrales, y el fin de las operaciones de liquidez contra deuda pública y activos privados de los bancos centrales tense el mercado, es parte de la preocupación por preservar esa ventana de liquidez.

“En cualquier caso el cierre repentino de un mercado para los bancos que operan con instrumentos denominados en euros no es buena idea”, señala un operador del mercado de deuda pública. Tanto el Banco Central Europea (BCE) como sectores de la política europea consideran que un mercado de activos en euros se debe desarrollar en un territorio en el que haya un prestamista de último recurso basado en el Euro como es el caso del BCE.

Larga batalla Es una batalla que lleva en desarrollo muchos años, y ha motivado por ejemplo que LCH tenga un pie puesto en Francia con una cámara de compensación allí.

Pero el mayor obstáculo según algunas fuentes de medios bancarios es que “Londres hace de contrapartida y da seguridad en el sistema de compensación y liquidación a 83.000 millones de contratos de derivados abiertos denominados en euros.” Este desarrollo del mercado ha llevado a que los bancos, europeos e internacionales, activos en el mercado de derivados además de acudir a Londres tengan infraestructuras de mercado operando allí cuyo traslado sería costoso.

“Aunque no tengas infraestructuras tienes todo un sistema informático de control y gestión diseñado para ese mercado”, añade la fuente. De acuerdo con datos de las empresas que hacen un seguimiento de los contratos de derivados Londres representa un 90% de las operaciones denominadas en euros a pesar del Brexit.

Según una fuente al tanto de los comentarios de McGuiness en la reunión del Ecofin el martes 18 de enero se abriría un periodo de consultas para determinar si los estados miembros están de acuerdo en dar una prórroga de tres años, hasta el 2025, a la autorización para acudir al mercado en Londres.

Está por verse si esto va a ser respaldado por los gobiernos europeos y sus fuerzas políticas. Francia ha sido uno de los más enérgicos enemigos de que se mantenga un mercado en un país que está fuera de la órbita del Euro y cuyo banco central no está en el sistema monetario europeo. Esto hace que el prestamista de último recursos para instrumentos denominados en euros esté fuera de su territorio y requiera en caso de estrés líneas específicas de swap extendidas por el BCE.

Dentro del periodo de consulta que la CE abrirá se pretende recabar la opinión de los estados miembros sobre la fórmula para hacer de la UE un destino atractivo para el traslado de las operaciones de derivados, de acuerdo con el Financial Times.

La UE ha impulsado la obligatoriedad del establecimiento de entidades centrales de contrapartida dentro de los países miembro y su adecuación a las normas de las directivas que recogen esa actividad como la denominada Mifid y la Emir. Su transposición a España llevó a la reforma de la Cámara de Compensación de la Bolsa española y a la adecuación de BME Clearing que es la entidad central de contrapartida en nuestro país, que opera en acciones y en renta fija, y en contratos de derivados.

En este sentido en el segmento de Derivados “over the counter” (OTC) de tipos de interés BME Clearing tiene el registro, la compensación y la liquidación de productos como los swap de tipos de interés.

Los bancos y gestores de inversión prefieren mantener el conjunto de sus operaciones en un solo lugar porque sobre cada operación efectúan una cobertura que se realiza cuadrando las posiciones, utilizando otros derivados en divisas distintas que equilibran su riesgo. Esta forma de arbitraje del riesgo les permite esquivar la carga que supone el aseguramiento mediante garantías de sus posiciones por exigencias del reglamento de cada mercado.

Cuanto más volumen tiene un mercado más oportunidades de establecer las contrapartidas necesarias que dan garantía para el buen fin de una operación. Las entidades centrales de contrapartida son los mecanismos que se interponen entre dos partes de una transacción para asegurar que esa operación se cierra adecuadamente porque la ECC garantiza el buen fin. Es decir que al otro lado habrá un partícipe que acepte el cierre de la transacción y la pague o en su defecto lo haga la ECC.

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