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La caída en picado del rublo ruso, nueva preocupación para los mercados

Desde la crisis de Crimea la di­visa de Moscú ha per­dido la mitad de su valor

Rublo
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Desde la crisis de Crimea, cuando Rusia se ane­xionó este te­rri­torio de Ucrania, la co­ti­za­ción del rublo no le­vanta ca­beza. Su va­lor, aunque con al­gunos al­ti­ba­jos, no ha de­jado de caer. En aquella época por cada euro te daban unos 45 ru­blos y ahora esa cifra se ha ele­vado hasta cerca de los 90. Es de­cir, que ahora se pueden com­prar el doble de ru­blos por la misma can­tidad de eu­ros. Se trata de uno de los peores ni­veles de la his­toria de la mo­neda rusa.

Ya por aquel entonces, coincidiendo también con los juegos olímpicos de Sochi, Rusia se vio obligada a elevar sus tipos de interés hasta el 17% para frenar la sangría en los mercados internacionales de divisas. Una situación que se puede volver a repetir o incluso ir a peor si continúan las tensiones bélicas en la frontera ucraniana.

Un panorama muy sombrío para todas las empresas con intereses en el país y más si Estados Unidos decide imponer sanciones a todas aquellas empresas que tengan relaciones comerciales con Rusia tal y como ha venido ocurriendo con China o Cuba.

Ante este negro panorama, los operadores han ido haciendo una lista con aquellas cotizadas españolas que tienen mayor o menor presencia en el país. Entre ellas, Repsol que mantiene una cierta presencia comercial después de vender los últimos activos que le quedaban en Rusia.

El grupo energético español dejó de producir hidrocarburos la pasada primavera, pero conserva algunos activos de exploración en el país, lo cual no debería generar demasiado impacto. En cualquier caso, lo podría compensar más que de sobra con las previsibles alzas de los precios del crudo por el resonar de los tambores de guerra.

Otras sociedades con presencia en mayor o menor medida en Rusia, al menos hasta hace bien poco. Serían Airbus, Indra, BBVA, CIE, Gestamp, IAG, Inditex, Iberdrola, Técnicas Reunidas, Viscofán, o Tubacex. Algunas de las cuales podrían ver presionada su cuenta de resultados vía divisas.

En el caso del BBVA no parece que la caída del rublo vaya a tener mayor impacto en sus cuentas. En este sentido, preocupa más su exposición a la lira turca después de hacerse con la totalidad de las acciones del banco turco Garanti. Esta moneda ha sufrido fuertes depreciaciones en los últimos año y podría verse afectada, como efecto colateral, ante la proximidad de las tensiones bélicas.

También hay valores más pequeños que pueden sufrir sobremanera las consecuencias de un nuevo desplome del rublo. Una de las mayores preocupaciones la representa Nyesa. Buena parte de sus ingresos proceden de su filial rusa Marma con el grueso de sus activos en Moscú y sus ingresos en rublos. Un golpe más para la cotizada española que en 2020 entró en causa de disolución después de reclasificar uno de sus principales desarrollos, el proyecto Narvskaia en la capital rusa.

De hecho, Nyesa aún continúa en concurso de acreedores con múltiples problemas financieros, pues la reciente ampliación de capital para compensar créditos apenas ha servido para tapar algunos pocos agujeros en su maltrecha línea de flotación.

Inversores y analistas han fijado ahora su atención en todas estas compañías para evaluar el posible impacto final de la depreciación del rublo en sus respectivos balances, justo en un momento en que la mayoría de ellas parecían empezar a dejar atrás lo peor de la crisis provocada por la pandemia.

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