Se es­peran crear entre 250.000 y 350.000 puestos de tra­bajo en pro­yectos de ener­gías verdes

La transición energética ofrece oportunidades de empleo pero exige formación

Un es­tudio de la Universidad de Barcelona ad­vierte de la falta de es­pe­cia­listas para afrontar los cam­bios

Jornada de Transición energética.
Jornada de Transición energética.

La transición ener­gé­tica será una pa­lanca para el em­pleo. En la pre­sente dé­cada, se es­peran crear entre 250.000 y 350.000 puestos de tra­bajo en los pro­yectos de las ener­gías verdes y el pro­ceso de adap­ta­ción a las nuevas ne­ce­si­dades me­dioam­bien­ta­les. “Estamos en unos mo­mentos de pro­fundos cam­bios pero se pre­sentan grandes opor­tu­ni­da­des, y una de ellas es el em­pleo”, ha seña­lado el pre­si­dente de la Fundación Naturgy, Rafael Villaseca, du­rante la pre­sen­ta­ción de la jor­nada ‘Transición Energética y opor­tu­ni­dades de em­pleo’.

En un informe que ha realizado la Cátedra de Sostenibilidad Energética del IEB-Universitat de Barcelona, se analizan las nuevas oportunidades de trabajo que ofrecerá la transición energética, en un contexto de recuperación socioeconómica, descarbonización y digitalización de la economía como la actual.

El documento profundiza en los nuevos modelos de trabajo, los conocimientos técnicos, las habilidades en transformación digital y en los procesos de adaptación que va a requerir la transición energética en todos sus ámbitos. Se destaca que las oportunidades laborales van a ser muy atractivas pero que van a requerir un elevado grado de conocimiento para el que una parte del mercado laboral no está lo suficientemente preparado.

Alto nivel de formación

María Teresa Costa, catedrática emérita de la Universidad de Barcelona, ha señalado que se quiere dar oportunidad a todos los colectivos pero que se necesitará un alto nivel de formación para adaptarse a las nuevas tecnologías. En este sentido, ha destacado que debe haber coordinación entre la administración, las comunidades autónomas, los entes locales, empresas privadas y los colectivos sociales.

El documento, que identifica los nuevos perfiles profesionales del sector, sostiene que, para que la transición energética sea un éxito en el ámbito laboral, las administraciones deben estrechar lazos entre los centros educativos y el mercado de trabajo, fomentar las soft skills en los estudios, avanzar en el desafío de la educación STEM y apostar por una formación profesional innovadora.

Transformación tecnológica, energías renovables, eficiencia energética, finanzas verdes y sostenibilidad y orientación al cliente son las cinco especialidades más demandadas por las empresas energéticas en el marco de la transición energética actual.

España, segundo país europeo

El estudio sitúa a España como segundo país europeo con más demanda de profesionales energéticos, después de Alemania y seguido de Francia, Reino Unido e Italia. Estos cinco países concentraban más de la mitad de los nuevos puestos de trabajo en tecnologías verdes en 2018.

El sector energético, que está viviendo una profunda transformación, tiene que hacer frente a procesos de descentralización de la generación, incorporación de nuevas tecnologías energéticas y digitalización. “Estos cambios van a dar lugar a nuevos perfiles profesionales con una base tecnológica fuerte y con capacidad de análisis de datos que tendrán que convivir con trabajadores con perfiles medios, donde la especialización a través de la formación profesional tiene un amplio recorrido”, destaca María Teresa Costa, directora del estudio.

El nuevo escenario tecnológico está impulsando perfiles profesionales como técnicos de proyectos en energías renovables, especialistas en redes eléctricas, en parques eólicos, expertos en sistemas fotovoltaicos, ingenieros de diseño o expertos en contratos de suministro de energía.

En un contexto de recuperación socioeconómica, descarbonización y digitalización de la economía, “la generación neta de empleos verdes debe ser el motor que permita reducir la desigual y la pobreza en España, un país que cuenta con altas tasas de desempleo”, sostiene Costa. En este sentido, recuerda que las medidas adoptadas por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) llevan asociadas un aumento neto del empleo de entre 253.000 y 348.000 puestos al año durante el período 2021-2030.

Carencias formativas

El documento advierte de que los estudios reglados actuales “no vienen con el conjunto de habilidades necesarias para hacer frente a la revolución que se está produciendo en el sector energético” especialmente en lo referido a las energías renovables y a la sostenibilidad ambiental.

Por ello, destacan la urgencia de actualizar contenidos, detectar carencias formativas y buscar nuevas herramientas para mantener el sector actualizado a través de acuerdos de cooperación con centros formativos y administraciones, además de promover en las titulaciones las llamadas soft skills.

Entre las principales carencias, los expertos alertan sobre “la falta de competencias digitales, lingüísticas y de comunicación”. Asimismo, destacan la baja presencia de la mujer en el sector energético, así como la necesidad de revertir esta situación promoviendo su participación en carreras STEM en edades tempranas.

Entre los colectivos más afectados, el informe identifica los trabajadores con bajos niveles formativos y de competencias; los empleados de tecnologías obsoletas dentro de la Agenda Verde 2050 -por ejemplo, centrales térmicas de carbón o petróleo- y los trabajadores de la industria energética afectados por la deslocalización de procesos y con limitaciones para la movilidad geográfica. Por eso recuerda que el colectivo más vulnerable a todo este cambio es el de las personas con un bajo nivel formativo.

Artículos relacionados