La ca­pi­ta­li­za­ción con­junta se aleja cada vez más de los 500.000 mi­llones de euros

La corrección bursátil deja el valor del Ibex en el chasis con lo peor por llegar

Dos ter­ceras partes de los tí­tulos su­fren ya pér­didas de doble dí­gito

JP Morgan
JP Morgan

Definitivamente, el re­bote del 5% del Ibex 35 entre el 30 de sep­tiembre y el 3 de oc­tubre fue el del gato muerto. Diez días des­pués, el se­lec­tivo ha en­trado de nuevo en una fase ba­jista preo­cu­pante que lo de­vuelve a zona de mí­nimos del año -o lo que es lo mismo hasta los ni­veles más bajos desde fi­nales de 2020- en medio de una sen­sa­ción de im­po­tencia cre­ciente. Los com­pra­dores si­guen de va­ca­ciones en un mer­cado que se tam­ba­lea.

Las cifras son sencillamente desoladoras. El valor conjunto de las 35 empresas del Ibex se aleja de forma significativa ya del listón de los 500.000 millones de euros. Después de la exhibición de debilidad de las seis últimas sesiones, la capitalización ha caído hasta el nivel de los 490.000 millones. Pero lo realmente preocupante es que en estos momentos sólo tres compañías valen más de 30.000 millones de euros.

Se trata de Inditex, Iberdrola y Santander, un trío que concentra más de un tercio de todo el valor del selectivo. Una concentración de capitalización poco saludable, porque visualiza hasta el extremo la pérdida de tamaño del grueso de valores que representan el poder empresarial en España. En estos momentos, sólo cinco empresas valen entre 20.000 y 30.000 millones de euros, un grupo del que se han quedado fuera gigantes como Telefónica, Arcelor, Ferrovial o Aena.

Más dura es todavía la situación en la cola del Ibex. PharmaMar y Meliá ya no llegan a los 1.000 millones de euros, pero es que hay otras siete empresas por debajo de los 3.000 millones. “Algunas están ya en una posición incluso vulnerable, porque según la estructura accionarial, pueden ser presa fácil de un potencial comprador a estos niveles. Lo peor es que no se ven muchos visos de recuperación a corto plazo”, señalan fuentes del sector.

JP Morgan asusta

Mientras voces tan autorizadas como la del CEO de JP Morgan, Jamie Dimon, advierten de que se están combinando todos los elementos para que la economía mundial entre en recesión en 2023 y para que el S&P 500 baje otro 20% adicional -que arrastraría con fuerza inusitada a todas las bolsas mundiales-, lo peor en los mercados es que los gestores no abandonan su posición de liquidez en máximos históricos. La bandera blanca en las bolsas ondea más que nunca.

La situación empieza a ser desesperada en el escalón inferior del mercado continuo. “Por debajo de los 500 millones de euros de capitalización, muchas gestoras internacionales tienen prohibido invertir. Eso nos está dejando en una situación muy difícil, porque estamos perdiendo cientos de potenciales inversores”, señalan en una de las compañías afectadas. Un problema que a menor escala se reproduce con fondos muy grandes en las compañías más pequeñas del Ibex.

El parte de daños en el selectivo empieza a ser muy inquietante. En estos momentos, más de dos terceras partes de los valores del Ibex 35 registran caídas de doble dígito, con cinco de ellas -una es el gigante como Cellnex, con 20.000 millones de valor de mercado- con pérdidas a partir del 40%. Por arriba, sólo suben siete compañías, con los bancos domésticos y Repsol al frente. Son los grandes vencedores de un año bursátil en el que la tormenta aún puede arreciar.

La combinación de la subida de los tipos de interés, las evidencias cada vez mayores de que el mundo se acerca a la recesión, la inflación desbocada y la más que probable extensión de la guerra de Ucrania hasta el temido invierno abocan a la renta variable a un nuevo ajuste duro a corto y a medio plazo. Un escenario en el que el Ibex ahonda en su particular proceso de adelgazamiento. Está ya muy cerca de quedarse en el chasis.

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