INVERSIÓN

El fraude rea­li­zado por dos agentes de JP Morgan tras­toca la per­cep­ción de esta in­ver­sión

La inflación provoca desinterés en el inversor tradicional de oro

La imagen dis­tor­sio­nada del metal ama­rillo se agu­diza en tiempos donde los pre­cios no res­ponden

Oro
Oro

No es oro todo lo que re­luce. Y nunca mejor di­cho. El brillo de este metal pre­cioso como ac­tivo re­fugio se viene apa­gando en los úl­timos tiempos a mar­chas for­za­das. Y lo hace en contra de toda ló­gica. Pese a su ca­pa­cidad para man­tener el poder ad­qui­si­tivo, una ven­taja en pe­ríodos de ele­vada in­fla­ción, su co­ti­za­ción no acaba de des­puntar en un mer­cado muy sus­cep­tible a las ma­ni­pu­la­cio­nes.

En este sentido, los expertos recuerdan el reciente fraude en Wall Street. Dos agentes de JP Morgan, ahora expulsados, han sido condenados tras ser encontrados culpables de fraude por manipular el precio entre 2008 y 2016. Un período en el que ocupaban el cargo de director ejecutivo y de director operativo en el banco.

Los condenados hacían peticiones de compra de oro, plata y otros metales preciosos que luego cancelaban antes de que se ejecutasen para hacer subir los precios justo antes de vender. Una operativa fraudulenta que han contribuido a la pérdida de credibilidad del mercado de metales preciosos.

Una negativa imagen para el oro que ya cuenta con sus propias presiones externas como es el competir con una renta variable inflada y unos rendimientos de renta fija al alza tras la subida de tipos de interés por parte de los grandes bancos.

De hecho, expertos como David Meger, director de comercio de metales High Ridge Futures, señalan que el “foco está ahora centrado en las tasas de interés”. Si continúa el endurecimiento de la política monetaria tal y como está previsto el mercado de metales preciosos “seguirá sufriendo” en los próximos meses. El aumento de las tasas provocará el incremento de los costos de oportunidad de mantener lingotes de oro, que no ofrecen rentabilidad alguna.

Sin embargo, aunque a primera vista no parece el mejor momento para entrar, puede ser precisamente todo lo contrario, según algunos especialistas del sector. Álvaro Gallego, CEO de Auibérica, recuerda que “el oro es el único dinero real y el mejor antídoto contra la inflación y una de las mejores maneras de mantener la rentabilidad de la cartera a”. Para ello solo es necesario ir haciendo compras acumulativas, aprovechando la caída de los precios, teniendo en cuenta que es una inversión a largo plazo.

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