Credit Suisse y Deutsche Bank ame­nazan la es­ta­bi­lidad del sector

Los bancos presentan buenas oportunidades de compra, no exentas de riesgo

Santander, CaixaBank y Sabadell, las en­ti­dades es­pañolas con más po­ten­cial

Credit Suisse
Credit Suisse

Muchos ope­ra­dores se pre­guntan si des­pués de los re­cientes cas­tigos del mer­cado, puede ser ya un buen mo­mento para volver a tomar po­si­cio­nes. Pues... Ni sí, ni no, sino todo lo con­tra­rio. Esta es la con­clu­sión que se des­prende de las opi­niones ge­ne­ra­li­zadas de los ana­listas cada vez más des­con­cer­tados por los re­cientes mo­vi­mientos del sec­tor. En prin­ci­pio, sus már­genes de­be­rían dis­pa­rarse por la subida del eu­ríbor ya por en­cima del 2,2 % en sep­tiem­bre, además de co­tizar a pre­cios muy atrac­ti­vos.

Sin embargo, el alto riesgo de recesión, el riesgo de crecimiento de la morosidad y el parón de la vivienda, junto a la mayor carga impositiva, amenazan con llevarse por delante todos esos beneficios venidos del cielo como algunos señalan.

Olvidan, sin embargo, que, durante muchos años, el sector bancario ha experimentado presión en sus márgenes debido a la política de tipos a cero durante muchos años por culpa de las sucesivas crisis en los últimos quince años. Eso llevó a muchas entidades bancarias a cotizar con importantes descuentos, entre el recelo de los inversores.

Crecimiento razonable

Ahora, cuando la banca empezaba a ver la luz al final del túnel del dinero casi gratis con la normalización de la política monetaria, la ralentización económica se vuelve de nuevo en su contra. Si nos situamos en un escenario sin crecimiento, los bancos podrían endurecer las condiciones de acceso al crédito, lo cual impactaría una vez más en sus cuentas. La luz no era más que un tren en dirección contraria en la misma vía.

No obstante, muchos todavía creen en el alto potencial de la banca para afrontar los próximos años. Si la recesión no es tan intensa como podría pensarse, los altos dividendos del sector y las bajas cotizaciones no solo deberían servir de soporte a las cotizaciones, sino que además deberían despuntar con cierta fortaleza el próximo año.

Para que el negocio bancario florezca, apuntan los expertos de Self Bank, es importante contar con un crecimiento económico razonable. De momento, las proyecciones del Banco de España no son nada halagüeñas. En 2023 se espera un crecimiento del PIB del 1,4 % y una tasa de paro entre las más altas de Europa, rozando el 13 %. Esta tasa de crecimiento es incluso peor que la prevista por la ministra de economía, Nadia Calviño, pese a recortar sus expectativas del 2,7 % al 2,2 %.

**Efecto dominó en Europa **

A la mala situación del mercado se suma ahora el crítico momento por el que atraviesan Credit Suisse y Deutsche Bank. Dos gigantes europeos que corren el riesgo de convertirse en el Lehman Brothers de Europa y con sacudir como un terremoto los cimientos del sector en la región.

El banco suizo ha entrado en un escenario de alto nerviosismo marcado por la confluencia de varios factores en los últimos años. En 2021, la entidad se vio envuelta en la quiebra del polémico prestamista Greensill Capital y del hedge fund de Estados Unidos, Archegos Capital.

A su vez, ha tenido que hacer frente a ingentes multas por mala gestión. Entre las más recientes, la sanción de 200 millones de dólares interpuesta por el mercado regulador norteamericano por no conservar sus comunicaciones electrónicas.

A ello se ha sumado la debilidad del negocio de banca de inversión y los cambios en la dirección de la compañía que han pergeñado un nuevo plan estratégico que ha sembrado de incertidumbres al mercado. Desde finales de septiembre, Credit Suisse se ha está viendo sometida a una intensa volatilidad con una caída en este período de más del 15 %, pese a los rebotes puntuales ante los mensajes de tranquilidad de sus máximos responsables.

Una crisis de confianza que también está salpicando al Deutsche Bank. En las últimas semanas están corriendo como la pólvora rumores sobre sus posibles problemas de solvencia al compartir muchos de los problemas de su homólogo suizo después de una profundo reestructuración de costes que no le ha servido de mucho.

Alta tensión del tercer trimestre

La caída de cualquiera de estas entidades supondría un peligroso efecto dominó en Europa. Todo ello con los resultados del tercer trimestre a la vuelta de la esquina.

Los expertos, en cualquier, caso siguen insistiendo en que los bancos españoles son solventes, entre los mejores de Europa, y se encuentran más que preparados para afrontar todas estas pruebas reales de estrés a las que se están viendo sometidos sin necesidad de abordar nuevas fusiones tal y como quieren impulsar desde el Banco Central Europeo.

La balanza parece, por tanto, inclinarse ligeramente hacia la hipótesis de que puede ser ya un buen momento para ir tomando posiciones de forma progresiva en los bancos con vistas al medio y largo plazo. Con una subida potencial que va desde el 60 % para el Santander al 20 % de CaixaBank, pasando por el más del 50 % que tendría el Banco Sabadell

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