OPINIÓN

La co­mu­nidad au­tó­noma ca­mina hacia otra etapa de ines­ta­bi­lidad po­lí­tica

Cataluña avanza hacia elecciones anticipadas tras el 'goodbye' al Govern de ERC por Junts

El pre­si­dente Pere Aragonés go­ber­nará en mi­no­ría, con su ex socio Junts en la opi­si­ción

Oriol Junqueras de ERC
Oriol Junqueras de ERC

Después de meses de re­la­ciones di­fí­ciles y va­rias se­manas de una ten­sión po­lí­tica sin pro­ce­den­tes, Junts per Catalunya se ha ido del Govern de la Generalitat que pre­side Pere Aragonés, líder de Esquerra Republicana. Todo em­pezó, aunque la di­vi­sión venía de an­tes, cuando Pere Aragonés des­ti­tuyó al vi­ce­pre­si­dente Jordi Puigneró, tras una pro­puesta de Junts en el Parlament para una mo­ción de con­fianza contra Aragonés. Cataluña avanza hacía otras elec­ciones an­ti­ci­pa­das...

“El gobierno ha fracasado porque ha priorizado los acuerdos con el PSOE por encima de su compromiso con la independencia”, dijo Laura Borrás, presidenta de Junts, después que una consulta con la militancia, unas 3.600 personas, decidiese abandonar el gobierno con el 55 % a favor de salir y el 42 partidario de continuar. Una evidente división en las filas de Junts que, desde Bruselas, continúa orientado el ex presidente Carles Puigdemont.

“No abandonaré mis responsabilidades y seguiré gobernando”, replicó el president Aragonés, anunciado una remodelación del gobierno –del que salen siete Consellers de Junts– y consciente que deberá hacer pactos al contar solo con 33 de los 135 escaños en una Parlament de Catalunya.

Y, ¿ahora qué? Es evidente que queda rota la coalición pro independentista que agrupaba el 52 % del voto alcanzado en las últimas elecciones. Tan evidente como que Pere Aragonés aguantará el pulso, al menos hasta las próximas elecciones municipales, en mayo de 2023, donde realmente se medirá la relación de fuerzas entre ERC y Junts.

A partir de ahí es casi seguro que Cataluña irá a unas elecciones autonómicas anticipadas, probablemente antes de finales de 2023. Será el preludio electoral a las elecciones generales que el Gobierno de Pedro Sánchez que intentará aguantar hasta primeros de 2024 ¿Por qué motivo? Porque España presidirá, por turno rotatorio, la presidencia de la Unión Europea en el segundo semestre de 2023 y no sería prudente mezclarlo con un calendario electoral.

Por lo tanto, serán las autonómicas catalanas –al margen de otras comunidades Autonómicas que votan junto a las municipales– las que inauguren la carrera electoral en 2023.

Mientras tanto, Pere Aragonés intentará gobernar en minoría, con acuerdos puntuales con otros partidos en función de cada tema. La primera prueba de fuego la tiene ya sobre la mesa con la presentación y aprobación, o no, de los próximos presupuestos.

Jaume Giró, el ya ex conseller de Economía, de Junts tenía ya elaborado el borrador presupuestario por importe de unos 33.000 millones de euros que, en principio, habría sido aprobado por la coalición ERC/Junts que acaba de saltar por los aires. No habrían tenido la mayoría, porque necesitaban los votos de la CUP, pero confiaban en la abstención de Catalunya en Comú e, incluso, quizás del PSC.

Es con estos dos partidos, PSC y Catalunya en Comú que a partir de ahora el president Pere Aragonés deberá hacer sus equilibrios, para ir trampeando para sostener el Govern. Una estrategia que no será fácil, pero cuenta con la balanza que ejerce ERC en las ajustadas mayorías en que se asienta el presidente Pedro Sánchez. Tu me apoyas en Madrid y yo lo haré en Barcelona.

Es decir, los socialistas y comunes aceptan peticiones de ERC en materias sociales y, también, de reformas que despenalicen los afectados por causas judiciales pendientes derivadas del referéndum del 1 de octubre de 2017, y a cambio pueden dar soporte a la supervivencia política del Govern de Pere Aragonés.

Y, en la oposición, Junts per Catalunya, o lo que quede de una ex Convergencia que se ha ido troceando, practicará una oposición dura y sin piedad contra ERC, a quienes considera traidores a las aspiraciones hacia una Cataluña independiente. Y, en el futuro, las urnas decidirán.

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