Interviene en las jor­nadas que con­me­moran el 75 aniver­sario de su pre­sencia en el con­ti­nente

Botín reafirma el compromiso del Santander con la fortaleza de Latinoamérica

La en­tidad ha in­ver­tido más de 35.000 mi­llones en la re­gión y ob­tiene allí cerca de la mitad de sus re­sul­tados

Ana Botín, XIX Encuentro con Latinoamérica.
Ana Botín, XIX Encuentro con Latinoamérica.

Ana Botín, pre­si­denta de Banco Santander, ha des­ta­cado este miér­coles la for­ta­leza de Latinoamérica -y del sis­tema fi­nan­ciero local en su con­junto- para afrontar la crisis que afronta la re­gión, donde la en­tidad co­menzó su ex­pan­sión in­ter­na­cional hace 75 años. Botín ha des­ta­cado que la em­tidad apuesta por las for­ta­lezas y la ca­pa­cidad de cre­ci­miento de la re­gión, al mismo que ha re­sal­tado la "gran opor­tu­nidad de ne­go­cio" que re­pre­senta pese a las ad­ver­si­dades exis­ten­tes. El banco cán­tabro ha in­ver­tido 35.000 mi­llones en los siete países donde está pre­sente y cuenta con 415.000 mi­llones de euros en ac­ti­vos.

La entidad abrió su primera oficina de representación en La Habana en 1947, a la que le siguieron otras de Argentina y México. Santander ha invertido más de 35.000 millones de euros en la región, sobre todo desde los años 90, y cuenta actualmente con activos por valor de 415.000 millones de euros en siete países, donde obtuvo un 42% de sus resultados en los primeros nueve meses de este año.

“Elegimos Latinoamérica para iniciar nuestra expansión internacional. Entonces creímos en sus fortalezas y en su capacidad de crecimiento, como lo seguimos haciendo hoy”, dijo Ana Botín para resaltar la gran oportunidad de negocio que representa la región en un encuentro con periodistas latinoamericanos que se han desplazado a Madrid.

Botín recordó los vaivenes macro que sacudieron la región en las últimas décadas para explicar por qué no le asusta la volatilidad actual. “Latinoamérica está mejor preparada de lo que se piensa. Existe un margen macroeconómico para hacer frente a lo que viene, los sistemas bancarios están mucho mejor capitalizados y están mucho mejor regulados y vigilados”.

A modo de ejemplo, añadió: “Según el FMI, el crecimiento de Brasil y México están por encima del esperado en Estados Unidos, y la inflación esperada para final del año próximo en ambos países (por debajo del 5%) es menor que la de Alemania”. Esa buena evolución de la inflación está respaldada por la respuesta temprana de bancos centrales latinoamericanos.

Inclusión financiera

La presidenta de Santander valoró las mejoras de inclusión financiera de la región gracias a la digitalización: tanto las tarjetas de débito (1.800 millones tras duplicarse en algo más de una década) como “los métodos más innovadores, como los QR o los pagos en tiempo real, están ‘volando’ en la región”, donde un 70% de la población cuenta con móvil conectado a internet. “La posibilidad de hacer pagos digitales revoluciona el comercio minorista, una actividad que emplea a un inmenso porcentaje de latinoamericanos”, concluye.

Botín dijo que la prioridad en Latinoamérica ahora es el “crecimiento inclusivo y sostenible”. “Tiene los activos y el talento necesario para navegar tiempos difíciles e inciertos y por eso reafirmamos una vez más nuestra apuesta por la región”. Recordó que el consejero delegado de Santander a partir de 2023, Héctor Grisi, procede de México, desde donde ha dirigido un tercio del negocio del grupo como responsable de Norteamérica: “Nos llena de orgullo que un banco internacional que tiene a Latinoamérica en su ADN cuente a partir de enero con un latinoamericano en un rol tan crítico y relevante. Yo creo en la región y creo en su gente”, afirmó.

La entidad en Latinoamérica da servicio a casi 90 millones de clientes (de los 159 millones que tiene el grupo en el mundo), principalmente en Brasil, México, Chile, Argentina y Uruguay. Además, en la región trabajan algo más de la mitad de los 200.000 empleados del grupo. En los últimos años, Santander ha transformado sus franquicias y ha consolidado al grupo como el banco líder en Latinoamérica.

Santander se fundó en 1857 como un banco abierto al exterior, inicialmente ligado al comercio entre el puerto de la ciudad de Santander y Latinoamérica. Hasta 1995, la presencia del banco en la región era limitada y la banca estadounidense tenía mucha mayor presencia.

A partir de entonces, Santander comenzó un segundo periodo de intensa expansión en la región que le permitió desarrollar el negocio en Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú, al tiempo que dio un nuevo impulso a negocios ya existentes en Chile, Puerto Rico y Uruguay.

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