Las dudas sobre el ca­len­dario de alzas de tipos anun­cian más dolor en los mer­cados

Las bolsas ganan atractivo pero los gestores no se deciden a entrar de nuevo

Sectores muy ca­lientes en Europa como el ban­cario ya re­sultan caros por va­lo­ra­ción

Bolsas Mundiales.
Bolsas Mundiales.

Tímidamente, las bolsas mun­diales in­tentan el re­bote tras la co­rrec­ción de enero. Se trata de un mo­vi­miento tí­mido to­da­vía, que tiene más que ver con las opor­tu­ni­dades es­pe­cu­la­tivas a muy corto plazo que han ge­ne­rado las caídas que con una es­tra­tegia clara de los ges­tores de com­pras a medio y largo plazo. Hay acuerdo ge­neral en que los mer­cados están muy di­fí­ciles pero, ¿ha lle­gado el mo­mento de tomar po­si­cio­nes?

En Europa, los grandes índices han vuelto a los niveles a los que empezaron 2022, con subidas o caídas que no superan el 1%. Se han quedado en tierra de nadie, esperando una señal alcista que se hace de rogar. La temporada de resultados avanza sin sobresaltos, pero tampoco aporta la leña suficiente para alimentar la caldera de las bolsas a corto plazo. Y la amenaza de la subida de tipos en la zona euro crece y crece y lo complica todo.

En Estados Unidos, la corrección es de altos vuelos. Tras un arranque de febrero de cierta recuperación, el Nasdaq sigue acumulando una caída cercana al 10%, mientras que el S&P 500 se deja en torno a un 5%. Son la primera respuesta al anuncio de al menos cuatro subidas de los tipos de interés en 2022, que podrían ser cinco o seis…

La cuestión es si lo peor ha pasado o si se trata sólo del primer aviso serio. En un sesudo análisis sobre el S&P 500, Goldman Sachs explica que durante las algo más de 20 correcciones sin recesión que se produjeron desde 1950, el índice estadounidense suele caer una media del 15% desde el punto de partida hasta el final. Eso significa que hay más descensos por delante, porque el S&P 500 llegó a perder la semana pasada un 10% desde sus máximos.

Claro está que la otra cara de la moneda es que las correcciones siempre son una oportunidad de compra. Pero entre los grandes bancos de inversión mundiales impera la cautela en el momento actual. Bank of America cree que aún no ha llegado a Europa, para cuyas bolsas vaticinan caídas de más del 10% en 2022. Más allá del impacto del conflicto entre Rusia y Ucrania, creen que el actual escenario macroeconómico ya no da mucho más de sí.

Previsiones del BoA

Bank of America cree que no se debe esperar más de los beneficios empresariales en Europa después de un gran repunte del 50% desde el desplome de mediados de 2020. De momento, los inversores parecen estar en una dinámica bastante en línea con la entidad y están posponiendo en el tiempo sus estrategias. La mayoría del mercado está convencido de que vienen curvas por delante -y quizá una primera subida de tipos en la zona euro en diciembre- y de que se podrá hacer cartera después a precios atractivos.

“Además, estamos viendo como sectores como el bancario han corrido mucho -las entidades financieras españolas ganan una media del 12% en 2022- en este comienzo de año. Hay que pensárselo mucho para entrar a estos precios, porque lo normal es que venga una corrección provocada por las realizaciones de beneficios. En menor escala ha sucedido lo mismo con los valores cíclicos, que hicieron un buen mes de enero”, señalan fuentes bursátiles.

En otras grandes firmas como JP Morgan también extreman las precauciones en los mercados desarrollados y prefieren los emergentes, con China a la cabeza de cara a un 2022 cargado de incertidumbres. En cualquier caso, el dinero se lo está tomando con calma antes de tomar decisiones. Con las rentabilidades de los bonos subiendo ya no hay tanta urgencia por subir al tren de la renta variable. Con los tipos al alza, cada vez habrá más alternativas.

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