Casas de aná­lisis ase­guran que la in­fla­ción real no es del 7,5%, sino del 15%

La política expansiva de la Fed genera inflación, menos salarios y desempleo

El alza del di­nero en cir­cu­la­ción ha desatado una in­fla­ción ne­fasta para los sa­la­rios y la es­ta­bi­lidad del em­pleo

Reserva Federal de EE.UU
Reserva Federal de EE.UU, New York.

Crecen las voces repu­tadas que se opone en Estados Unidos a la po­lí­tica ex­pan­siva de la Reserva Federal. El di­nero re­ga­lado y el in­cre­mento sin lí­mites de la masa mo­ne­taria que ha lle­vado la Fed en los úl­timos 14 años va ca­mino de con­ver­tirse en una au­tén­tica pe­sa­di­lla. La in­fla­ción se ha si­tuado en el 7,5% y son cada vez más las voces que acusan a la Fed de con­ducir a los ciu­da­danos al em­po­bre­ci­miento de sus ho­gares y a la pér­dida de los em­pleos ge­ne­rados por un auge fic­ticio de la ex­pan­sión eco­nó­mica.

John Williams, el fundador del sitio shadowstats (estadísticas en la sombra), asegura que la inflación no sólo ha alcanzado los dos dígitos, sino que su crecimiento real es del 15%, lo que duplica la tasa reconocida por el Gobierno estadounidense.

Ron Paul es contundente a la hora de señalar quienes son los más perjudicados por la vertiginosa subida de la inflación, algo que siempre ha sido así y enseñan en las escuelas de negocio. Existe una corriente de opinión política sobre que los trabajadores serían los primeros beneficiados de la estrategia de dinero fácil. Pero eso no está tan claro.

“Los trabajadores pueden ver aumentar su salario nominal (pago no ajustado por la inflación), mientras que los aumentos de precios producidos por la Reserva Federal hacen que los salarios reales se desplomen”, señala el congresista por Texas.

Ron Paul atesora una reputación nacional como principal defensor de la libertad en la política de hoy. Defensor de un gobierno constitucional limitado, bajos impuestos, mercados libres y un retorno de las políticas monetarias sólidas basadas en una moneda respaldada por activos.

La Reserva Federal ha llevado una doble política de tipos de interés mínimos e incremento del dinero en circulación en los últimos 14 años. Primero lo hizo para contener el golpe de la crisis de Lehman Brothers, en 2008. En aquella ocasión, incrementó el dinero en el circuito bancario desde el billón de dólares hasta los cuatro billones y medio. Para contener los efectos de la pandemia ha inyectado cinco billones de dólares en el sistema en los últimos dos años, hasta los 8,92 billones del pasado miércoles.

Peligroso empuje

Esta política ha logrado reanimar la economía estadounidense durante los momentos de crisis y ha contado con las alabanzas de un nutrido sector de la opinión pública. Pero la reactivación económica ha despertado el fantasma de la inflación, lo que conducirá a la subida de los tipos de interés en marzo por primera vez en un decenio. Pintan bastos para la Fed…

“La creación de dinero nuevo por parte de la Reserva Federal no solo erosiona el valor de la moneda. También reduce artificialmente las tasas de interés, que son el precio del dinero. Esto distorsiona las señales enviadas a los actores del mercado, lo que lleva a decisiones de inversión que no reflejan la condición real del mercado. El resultado es un auge temporal, seguido de una caída” advierte Ron Paul.

El congresista alude también a los efectos indirectos de esta política. “Los trabajadores que encuentran nuevos empleos en el auge los pierden en la caída. Estos trabajadores no son simplemente desempleados. También suelen cargar con deudas inmanejables contraídas durante la fase de bajo tipo de interés y dinero fácil del ciclo económico”.

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