Monitor del Seguro

Las apor­ta­ciones al sis­tema in­di­vi­dual caen un 40%

Los ahorradores dan la espalda a los planes de pensiones

Unespa e Inverco achacan el ba­ta­cazo al re­corte de los be­ne­fi­cios fis­cales

Ahorro o Consumo.
Ahorro o Consumo.

“Se está pro­du­ciendo una fuerte res­tric­ción en la fac­tu­ra­ción de los planes de pen­siones in­di­vi­duales como con­se­cuencia di­recta del drás­tico re­corte en sus be­ne­fi­cios fis­ca­les”. Esto con­taba Pilar González de Frutos, pre­si­denta de Unespa, en la jor­nada ‘Perspectivas del se­guro y la eco­nomía para 2022’ el pa­sado 18 de enero. Y no le fal­taba ra­zón. Los datos son in­ne­ga­bles.

Si en aquel momento no se conocían los datos de final del ejercicio 2021, los más recientes correspondían a septiembre. confirman dicha previsión. Según cifras de Inverco, el descenso de los flujos de entrada brutos a pensiones del sistema individual sufrían un descenso del 22% en tasa interanual (543 millones menos que en septiembre de 2020).

El dato era malo, pero como la propia presidenta de la Asociación Empresarial del Seguro se encargó de recordar en aquel momento, podría empeorar, ya que el cuarto trimestre es de gran importancia para los planes de pensiones. Es cuando los ahorradores suelen realizar el grueso de sus aportaciones de cara al cierre del ejercicio fiscal. “Cuando los datos sean definitivos, la corrección será más intensa que lo que aquí se ve”, advertía.

Y tenía razón

Apenas una semana después Inverco hizo públicos los resultados del año. Las aportaciones butas a planes individuales cayeron en 2021 un 40%, prácticamente el doble que lo que sugerían las ya de por sí malas cifras de los nueve primeros meses del año: 1.719 millones menos que en 2020. “Por primera vez en la serie histórica el neto del sistema individual cierra el año con prestaciones netas (117 millones de euros frente a las aportaciones netas positivas de 1.336 millones del año anterior)”, contaba Inverco en su nota de prensa. Una evolución, que al igual que Unespa, adjudicaba a “la drástica reducción del límite máximo de aportación a planes individuales”.

González de Frutos explicaba respecto al cambio de la política de ahorro del Gobierno que su apuesta por retirar el beneficio fiscal al ahorro individual a cambio de impulsar el pilar de previsión en las empresas y corporaciones suponía que hoy “tenemos una realidad, y es que se tapona el ahorro individual; y una posible realidad, que es el eventual desarrollo del ahorro colectivo”. Y, de momento, las cifras le dan la razón. En 2021, el sistema de empleo se mantuvo prácticamente sin cambios respecto a 2020: 1.227 millones en aportaciones brutas el ejercicio anterior frente a las 1.223 millones del año de la pandemia.

Por tanto, baja el ahorro individual, y no sube el colectivo. El problema no es menor, más aún en un contexto de subida de la inflación y de los tipos de interés, un entorno que puede complicar mucho la vida a las familias y limitar su capacidad para apartar dinero de cara a la jubilación.

Para revertir esta situación se debería concretar rápido y bien el nuevo pilar de previsión social colectivo. Pero la presidenta de Unespa no confía en que esto ocurra. “Exactamente igual que hace semanas decíamos que no era el mejor momento para hacer cambios en el paradigma del ahorro, ahora decimos que ese gran cambio salvador, para serlo, va a necesitar de mucho diálogo. Diálogo entre el propio gobierno, los representantes de los trabajadores y los empresarios, y los gestores del ahorro”. Y va a hacer falta hablar mucho porque el plan del Ejecutivo, de momento, no gusta a estos últimos.

En lo que respecta a la parte aseguradora, las entidades de este sector atesoraban, según los últimos datos de septiembre de 2021, 45.835 millones de euros (el 36,8% del total) en pensiones. Pues bien, estas entidades, que controlan más de un tercio del patrimonio en estos instrumentos de ahorro, consideran que no está bien diseñado ese proyecto del Gobierno. Según Unespa, “el prometido fondo de pensiones de empleo se basa en una gran esperanza: el empresario. El empleador es quien tiene que aportar la mayor parte del nuevo ahorro, a pesar de que no se le reservan incentivos para ello”.

Sí que reconocen cierta sensibilidad hacia los autónomos. “Pero, en general, se acusa cierta falta de sensibilidad hacia el carácter irregular de los ingresos de muchos de estos autónomos. Realidad que, por otra parte, también afecta a muchas empresas pequeñas y medianas, que, de seguir así las cosas, van a encontrar en el proyecto escasos incentivos para ponerlo en marcha en su propio ámbito”.

Reclaman, además, transparencia. Que se informe a toda la sociedad de todos los aspectos de la previsión, públicos y privados. Y en este punto hay que recordar que en España todavía estamos esperando la famosa carta naranja, esa con la que en 2011 se adquirió el compromiso de informar a los ciudadanos de la pensión que recibirán en el futuro, de acuerdo con las cotizaciones a la Seguridad Social que estén realizando.

En definitiva, al seguro no le gustan nada las medidas que el Ejecutivo está tomando en este ámbito. “Creo que el Gobierno haría bien en rectificar sobre los pasos dados hasta el momento”, en palabras de la presidenta de Unespa.

Artículos relacionados