Reconversión de la cen­tral tér­mica del Pego y no­ve­doso pro­yecto fo­to­vol­taico

Endesa consolida su posición en el mercado portugués de las energías renovables

La ge­ne­ra­ción eó­lica y solar cubre más del 60% del con­sumo eléc­trico luso

Oferta eléctrica de Endesa Portugal.
Oferta eléctrica de Endesa Portugal.

La apuesta por­tu­guesa por las ener­gías re­no­va­bles es una de las más con­sis­tentes en Europa, y pese a la grave si­tua­ción ac­tual del mer­cado no tiene vuelta de hoja. La em­ble­má­tica cen­tral tér­mica de Sines, ope­rada por EDP y que llegó a cu­brir una ter­cera parte del con­sumo eléc­trico na­cio­nal, fue ce­rrada en 2020 y su des­man­te­la­miento avanza a buen ritmo. Solo que­daba Pego que tendrá mejor suerte: ha­biendo uti­li­zado sus úl­timas re­servas de carbón el 19 no­viembre 2021, el ac­cio­nista mi­no­ri­tario Endesa in­ver­tirá 600 mi­llones de euros en la re­con­ver­sión re­no­vable de sus 628 MW de ca­pa­cidad ins­ta­lada.

La eléctrica española, de capital mayoritario italiano, también participará en el despliegue de los primeros parques solares que cubrirán los grandes embalses lusos.

La adjudicación de la reconversión renovable de la central térmica del Pego (Abrantes), con una capacidad instalada de 628 MW, representará un gran reto para Endesa Portugal, que contempla una inversión 600 millones de euros. Lo que hizo la eléctrica, fue hacerse con los derechos en la red eléctrica de 365 MWh fotovoltaicos y 264 MWh eólicos. La nueva Pego tendrá además un sistema de almacenaje integrado de 168,6 MW (“la mayor batería de Europa”, según dice la presa lusa) y un electrolizador de 500 Kw para producción de hidrógeno verde.

Sin ayuda financiera

Según Nuno Ribeiro da Silva, que dirige Endesa Portugal, la empresa no necesitará ayuda financiera para desarrollar el proyecto, que también incluye compromisos sociales, como la formación y el reciclaje de 2.000 trabajadores. Además de garantizar la sostenibilidad de la operación, subraya que para cuando esté operacional tendrá “una capacidad de 6.000 horas de producción, muy superior a la de cualquier central térmica convencional”.

Cabe saber, ahora, como quedarán las relaciones de Endesa en el seno del consorcio Tejo Energía -que operaba la central térmica-, y que seguirá operado la central de gas natural (800MW de capacidad instalada) y que participó en el concurso adjudicado a la eléctrica española, que es su segundo accionista. Con un 43,75% del capital, Endesa había tenido diferencias operaciones con TrustEnergy (empresa conjunta de la eléctrica francesa Engie y de la japonesa Marubeni), que con su 56,25% quiso forzar la mano del accionista español dictando la estrategia de la nueva Pego100% renovable.

De hecho, TrustEnergy intentó impedir la subasta de los derechos de conexión a la red, que consideraba como “propiedad” de Tejo Energía, acusando el gobierno socialista de Lisboa de intervencionismo en la vida de las empresas. Y, sobre todo, quería que la nueva Pego concentrara toda su actividad renovable en la biomasa (aprovechamiento de residuos forestales), frente a la apuesta de Endesa a favor de la energía eólica y fotovoltaica, y que es también, a todas luces, la que concentra mayor apoyo oficial.

Relaciones internas

Prueba de ello son también las siete primeras adjudicaciones de 263 MW de capacidad solar flotante que los próximos años empezará a cubrir los grandes embalses del país vecino. Empezando por Alqueva (el mayor lago artificial de Europa occidental, con una extensión de 250 kms, de los cuales más de un 10% integrados en la provincia de Badajoz), donde se situará el mayor proyecto (70MW), y que será desarrollado por EDPr. Endesa también sacó buena tajada: un proyecto de 42,5MW, que se instalará en las aguas del embalse Alto Rabagao (Montalegre)

Subasta beneficiada

Lo que mas llamó la atención en la subasta, donde Finerge y Voltalia también se adjudicaron 38 MW y 33 MW fotovoltaicos flotantes, fue el nuevo “record mundial de precio negativo” fijado por EDPr. Pese a la enorme presión alcista actual en los mercados, durante los primeros 15 años del contrato no se cobrara nada, sino que se pagará 4 euros por cada megavatio fotovoltaico vertido en la red eléctrica. Es el sistema de los llamados CFD (“contract for difference”), que consiste en la diferencia entre el precio del mercado mayorista y el valor contratado en la subasta.

No se trata de ninguna muestra de generosidad por parte de la eléctrica lusa. Lo que hará EDPr será apostar en la rentabilidad que prevé sacar al término del contrato de 15 años. Para entonces, ya podrá vender su producción al precio libre del mercado, y sacando el máximo provecho. Además de la energía solar, tanto EDPr como Endesa utilizarán sus plataformas flotantes para generar también energía eólica y venderla al precio del mercado. Es la llamada “mitigación de la volatilidad renovable” aplicada en Portugal a las subastas solares.

Al contrario de EDPr, que prevé generar 300 GHh anuales (equivalente al consumo eléctrico de 90.000 hogares), Endesa optó por lo seguro apostando por el sistema de la contrapartida directa al sistema eléctrico, con un coste estimado de 28 millones de euros en los 15 años del contrato. Para recuperar la inversión y garantizar su rentabilidad, Endesa recibirá 12 euros por cada MWh solar vertido a la red. Y, sobre todo, no tendrá de esperar al final del contrato para vender al precio libre del mercado la producción generada por sus 70MW eólicos.

Iberdrola, en la primera subasta

Cabe recordar que pese a ser el primer proyecto flotante, ésta fue ya la tercera gran subasta fotovoltaica realizada en los dos últimos años en Portugal con resultados positivos. La más importante, en términos absolutos, fue la primera (julio de 2019), con un total de 1.150 MW, a un precio medio del MWh a 14,76 euros, y que tuvo a Iberdrola como uno de los principales vencedores (149 MW). En la segunda (agosto de 2020), fueron adjudicados 670MW, a un precio récord mínimo de 11,14 euros, con una aportación de 559 millones al sistema eléctrico.

La parte de las energías renovables en el consumo eléctrico luso ya alcanza casi un 70%, frente al 29% atribuido al gas natural, cuyo consumo cayó el último año un 4,6%. La generación eólica y hidráulica representan prácticamente la mitad (26% y 23%, respectivamente), frente a un 7% por la biomasa. Así, la aportación fotovoltaica es todavía residual, de apenas un 3,5%. Pero, según los últimos datos oficiales, se encuentra ya en velocidad de crucero, con una tasa media de 37% de crecimiento anual, gracias en buena parte a la fuerte participación de las eléctricas españolas.

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