Los in­ver­sores en ‘build to rent’ creen que están ante una opor­tu­nidad his­tó­rica

La reducción de viviendas en alquiler da alas al arrendamiento profesional

La Ley de Vivienda mete más miedo aún a los par­ti­cu­lares y re­duce la oferta

Viviendas en alquiler y venta.
Viviendas en alquiler y venta.

Como no podía ser de otra ma­nera, la suma de la nueva Ley Estatal por el Derecho a la Vivienda que se en­cuentra en fase de trá­mite par­la­men­tario y de la des­vin­cu­la­ción de la re­no­va­ción de los con­tratos de vi­vienda de la tasa del IPC hasta el 30 de ju­nio, que con­templa una subida má­xima del 2%, están pa­sando la pri­mera gran fac­tura al mer­cado de al­quiler es­pañol.

Según la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias, la oferta de vivienda ha caído un 15,5% en cuestión de seis meses.

Y según una encuesta de Idealista, cerca de un 35% de los entrevistados cree que los límites establecidos por el Gobierno van a afectar a sus operaciones y rentabilidades esperadas. Entre los particulares, hay un temor nada disimulado a que la medida se puede ampliar en el tiempo para combatir el impacto del rally de la inflación y de la guerra de Ucrania. Cada vez son más los que paralizan sus decisiones de comprar casa para alquilar. No es que dejen de apostar por la vivienda, pero están variando sus objetivos.

Si a todos estos factores se une que la vivienda se está encareciendo por el aumento del coste de los materiales de construcción -falta hormigón, acero y madera y el precio de las casas cuya construcción sigue adelante se está disparando ya por encima del 10%-, el resultado es que la rentabilidad de comprar para alquilar está cayendo de forma muy significativa hasta niveles que desincentivan los arrendamientos.

Y eso que según Fotocasa el precio del alquiler ha subido un 0,9% en marzo respecto al cierre del año pasado después de 13 meses consecutivos de caída. Un avance que no es suficiente en absoluto para compensar los efectos de la inflación. Una situación que, de tener continuidad, va a reducir a velocidad de crucero un parque español de viviendas en alquiler que ya de por sí es bastante limitado, incluso en las grandes capitales.

La otra parte de la historia

Pero toda esta historia tiene una cara B. Los grandes beneficiados pueden ser los inversores profesionales, las grandes promotoras y los fondos que están dando un empujón histórico al incipiente negocio del ‘build to rent’ -comprar para alquilar- en España. Las inversiones del año pasado superaron los 2.000 millones de euros, y según algunas firmas, podrían rebasar el nivel de los 3.000 millones en 2022 a pesar de las enormes incertidumbres que hay sobre la mesa.

“Nos afecta la situación, como a todos, y algunos fondos pueden reducir el ritmo de inversiones en ‘build to rent’ por la inseguridad jurídica que genera la nueva Ley y por las últimas medidas del Gobierno. Pero la mayoría no va a parar. Tras el parón del Covid, lo estudiantes vuelven a demandar alquileres, como también ocurre en el caso de quienes teletrabajan y están cambiando de ubicación o con la vuelta de la movilidad geográfica en las empresas”, señalan en fuentes del sector.

En uno de los grandes inversores en este segmento se califica la oportunidad como histórica, sobre todo en las grandes capitales. “Debemos tener claro que estamos en una situación excepcional, que tiene fecha de caducidad. Tenemos que aguantar el tirón, teniendo en cuenta además que es muy difícil que el régimen de alquiler de la Ley de Vivienda que tanto depende de las comunidades autónomas se aplique en grandes mercados como el de Madrid”, señalan en una gran promotora que opera en todo el territorio nacional.

En este sentido, los inversores profesionales tienen mucha más capacidad de aguante que los particulares. Además, hay otro elemento clave, que es el político. En el sector se está descontando cada vez más el crecimiento de las encuestas del Partido Popular. Las expectativas de un cambio de Gobierno a medio plazo que en teoría favorece las peticiones de seguridad jurídica de los grandes inversores mantiene muy vivos los planes de inversión en un negocio de alquiler que se considera de gran crecimiento potencial en España, con aumentos de la inversión de entre un 10% y un15% de un año para otro.

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