Muchos fondos creen que la renta va­riable del Viejo Continente pa­gará los ti­tu­beos

Las bolsas europeas pierden clientes e interés por la falta de concreción de la política del BCE

El mer­cado in­ter­preta la re­ti­cencia a subir los tipos de in­terés como señal de de­bi­lidad

Cristhine Lagarde, BCE
Cristhine Lagarde, BCE.

En re­la­ción con los bancos cen­tra­les, ¿hay algo peor para los mer­cados que la falta de con­cre­ción sobre la hoja de ruta de una de estas ins­ti­tu­cio­nes? La del Banco Central Europeo (BCE) em­pieza a re­sultar cla­mo­rosa. Cada reunión men­sual de­vuelve a los in­ver­sores prác­ti­ca­mente a la ca­silla de sa­lida. Hoy saben que la subida de tipos lle­gará des­pués del fin del pro­grama de com­pras de ac­tivos de 90.000 mi­llones de euros re­par­tidos entre los meses de abril, mayo y ju­nio. Luego, habrá que es­perar “semanas o me­ses”.

Este horizonte temporal, más inconcreto imposible, lo puso sobre la mesa Christine Lagarde en la última reunión del BCE, que cumplió con las pocas expectativas que se había trazado el mercado, y que apenas pasaban por fijar en el tercer trimestre el final del programa de compras. Mientras Estados Unidos ha subido los tipos en abril 0,50 puntos básicos y Canadá ha seguido sus pasos este mes de abril, todo apunta a que habrá que esperar hasta junio para esperar nuevas directrices claras del BCE.

Será en la reunión de ese mes cuando Lagarde fije nuevas previsiones económicas para la zona euro y para hacer balance. Éste dependerá de si continúa la gravosa guerra en Ucrania y servirá para determinar hasta qué punto la inflación obliga a tomar decisiones drásticas. El mercado sigue esperando una primera subida de tipos a finales de 2022, pero hay enormes dudas porque la situación económica de la zona es muy delicada. La cuestión es si es peor el remedio -un alza de 0,25 puntos para empezar- o la enfermedad.

Las opiniones están muy divididas entre quienes creen que hay que subir tipos cuanto antes para combatir el rally de los precios y entre los que abogan por la máxima prudencia para no asfixiar la economía. Pero más allá de la teoría, la práctica dice que la gran perdedora de todo este proceso es la bolsa europea. El Dax alemán y el CAC 40 pierden alrededor de un 10% en lo que va de año, pero los inversores no lo consideran un reclamo suficiente para empezar a recomponer sus carteras de bolsa europea.

Brasil y EEUU, las más deseadas

Por el contrario, no hay bolsa más infraponderada en el mundo. Mientras Brasil vuela y Estados Unidos se mantiene como la única región sobreponderada en los cinco continentes -al calor, entre otras cosas, de sus siete esperadas subidas de tipos- la vieja Europa se lleva la peor parte en las preferencias de los gestores, según la última encuesta de Bank of America. El pánico a la estanflación es especialmente evidente para la zona euro, donde ni la gran locomotora -desde casi el 5% hasta el 2,7% han recortado su previsión de crecimiento para Alemania los grandes institutos económicos germanos- se salva de la quema.

“En términos bursátiles, hay un problema en Europa fácil de entender. Mientras otros mercados ya han ajustado sus valoraciones a las subidas de tipos de interés en marcha, y no es casualidad que el Nasdaq haya bajado ya un 15% en lo que va de año descontando el cambio de reglas del juego que supone el alza del precio del dinero, en Europa queda por avanzar casi todo ese camino. Los gestores se están poniendo cortos en Europa y largos en Estados Unidos porque esperan que la primera economía del mundo -que combate una inflación galopante del 8,5% interanual en marzo- despeje mucho antes las incertidumbres”, señalan en una gran gestora nacional.

De momento, las bolsas europeas volvieron a la actividad este martes con un semblante deprimido. La respuesta a la reunión del BCE no ha podido ser más concluyente y el goteo bajista se mantienen en unos índices bursátiles con muy poca capacidad de reacción. Pesa también la segunda vuelta de las elecciones francesas y el temor nada disimulado a una victoria de Marine Le Pen este domingo que ponga en cuestión la unidad de acción en la zona euro. “Podemos ver caídas del 10% en la bolsa europea si hay sorpresas, porque el mercado está en una situación de máxima debilidad”, señalan fuentes bursátiles.

Con estas cartas sobre la mesa, todo indica que inversores y gestores van a hacer gala de la mayor prudencia posible durante gran parte de lo que queda del primer semestre. “Vamos a ser cautos en renta variable en general, pero muy especialmente en acciones europeas. Tenemos la sensación de que queda por descontar lo más duro en los precios, y habrá oportunidades mucho mejores que la actual para entrar. Nadie puede asegurar ahora que los precios son atractivos en la zona euro porque no hay definición sobre el calendario de subidas de los tipos de interés”, aseguran en una gran gestora internacional.

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