La in­ver­sión en in­no­va­ción ha subido un 5% este año hasta su­perar los 1.630 mi­llones

Las empresas vascas lidian mejor la crisis actual que la sufrida a partir de 2008

Casi la mitad de las pymes vascas no creen ne­ce­sario au­mentar sus par­tidas en I+D

Industria bienes equipo.
Industria bienes equipo.

Las em­presas vascas están sor­teando la ac­tual ines­ta­bi­lidad eco­nó­mica mun­dial mejor de lo pre­visto; mejor in­cluso que cuando tuvo lugar la crisis en el pa­sado 2008, como ase­gura Innobasque (Agencia Vasca de Innovación). Una ac­ti­tud, y unos re­sul­tados po­si­tivos que se deben sobre todo a una mayor in­yec­ción de los re­cursos pú­bli­cos, una apuesta im­por­tante por la in­no­va­ción, así como se­guir la lec­ción apren­dida para no co­meter los errores del pa­sado cuando las cosas se tor­cieron a nivel eco­nó­mico.

Precisamente, la inversión en innovación es una de las bazas seguras para afrontar no solo este bache, sino para acortar distancias (ya es algo que se está viendo en las compañías de Euskadi) con las grandes potencias europeas en este sentido. Un ejemplo en este sentido, durante el pasado año la economía vasca superó por primera vez la media europea de innovación.

Las empresas del futuro

Buenos tiempos, por tanto, para los departamentos de I+D que han visto cómo se han incrementado sus partidas presupuestarias (hasta superar los 1.630 millones de euros este año) para dar salida a esas ideas futuras en lo referente a transiciones de tipo sociosanitario, medioambiental o digital.

Recursos económicos que se unen a los aportados por parte del ejecutivo vasco, en forma de fondos públicos, así como los que llegan de Europa para el mismo fin como es el caso de la puesta en marcha de programas como el denominado Horizon 2020 de la Unión Europea.

De hecho, la comunidad vasca es la novena región del ámbito europeo a la hora de lograr un mayor volumen de fondos para poder financiar proyectos de innovación y desarrollo en su tejido empresarial y productivo. Un acelerón que la coloca como una “región de alta innovación y polo de excelencia” en este sentido en todo el continente.

En lo referente a las fronteras nacionales, el liderazgo de Euskadi en cuanto a innovación empresarial es más que evidente (pese a que a algunas pymes vascas todavía le queda un largo camino por recorrer en este sentido como recuerdan desde Bruselas).

Precisamente, son estas pequeñas compañías las que más necesitan apostar por este departamento de su organigrama; no sin antes superar un escollo que lleva años instalado en estas empresas: la filosofía de que no es necesario innovar. Algo en lo que coinciden el 46% de las pymes que facturan en Euskadi.

Sorteando la crisis

Esa afirmación, como recuerdan desde el Gobierno Vasco, está muy alejada no solo de la mejora de la competitividad de las empresas y su adecuación a los nuevos tiempos presentes y futuros. La innovación también se presenta, explican, como un punto a favor de esas empresas a la hora de sortear con más o menos suerte la actual crisis económica. Una crisis que venía agravada como consecuencia de la pandemia y tuvo en la actual guerra en Ucrania la puntilla para muchas empresas que no han podido aguantar el tirón negativo.

Prueba de ello es que, como reconocen desde Innobasque, las empresas e industrias vascas que han decidido seguir el camino de la innovación han podido hacer frente, en mejores condiciones, a la realidad económica; además de prepararse para lo que vendrá en un futuro no muy lejano con cambios demográficos protagonizados por el envejecimiento de la población y los movimientos migratorios, así como por la apuesta hacia la revolución digital y la sostenibilidad.

Un escenario en el que se antoja clave esa apuesta por la innovación cada vez más para cambiar y transformar no solo las empresas; también a la sociedad y a las personas que forman parte de ella.

Pero esta apuesta, recomienda esta entidad pública, no debe quedarse en algo meramente anecdótico. Debe ir incrementándose con el paso de los años para crear un tejido innovador, además de ir impulsando el talento profesional en este sentido desde las etapas más bajas de la innovación incluso.

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