MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Bajo cre­ci­miento, deuda e in­fla­ción acosan a Nayid Bukele a mitad de su man­dato

La ley bitcoin fracasa en su intento de elevar la inversión extranjera en El Salvador

Las em­presas es­pañolas re­claman me­joras normas para re­ducir la in­cer­ti­dumbre

Nayib Bukele, pte. de El Salvador.
Nayib Bukele, pte. de El Salvador.

Entre una pan­demia que pa­ra­lizó dos años la eco­nomía y una ‘Ley Bitcoin’ que no pa­rece dar los frutos bus­ca­dos, el pre­si­dente Nayib Bukele cumple este junio su tercer año de man­dato, una mitad de su pe­ríodo al frente de El Salvador que ha trans­cu­rrido sin pena ni gloria en eco­no­mía, pese a las ex­pec­ta­tivas que ge­neró su elec­ción. La adop­ción del bit­coin fue una de sus grandes apuestas en el úl­timo año, pero no ha ser­vido para im­pulsar la in­ver­sión ex­tran­jera, como pre­veía.

De hecho, el país sigue siendo el que menor flujo de capital exterior atrae en toda Centroamérica. Las empresas españolas, terceras inversoras en el país, piden mejoras normativas.

En el ecuador del mandato, Bukele está presionado por el alza de la inflación, la crisis de deuda y el bajo crecimiento, al mismo tiempo que combate a pandillas y delincuencia (logró un régimen de excepción con el que se ha detenido a 42.000 pandilleros). Pese a los pobres resultados económicos y el descontento por el bitcoin, Bukele, cuyo ascenso al poder marcó la ruptura del bipartidismo mantenido desde inicios de los 90, tras 12 años de guerra civil, mantiene su popularidad, sobre todo gracias a su guerra a las ‘maras’.

En El Salvador la inflación alcanza el 7,5% y la magnitud de la deuda ha hecho que las agencias de riesgo hayan recortado la nota del país “por su vulnerabilidad fiscal y de deuda externa”, ante el creciente riesgo de impago. La crisis aumentó con la adopción del bitcoin como moneda de curso legal en 2021, cuando El Salvador se convirtió en el primer país en adoptar una divisa de este tipo, lo que causó fricciones con entes internacionales. Como resultado, se paralizó la negociación para un crédito de 1.300 millones. Todo cuando los expertos ven al país como el más vulnerable de Latam a la guerra de Ucrania.

Escasos resultados

Si bien la Ley Bitcoin ha mejorado el turismo y solo tangencialmente la llegada de capital exterior, a un año de su lanzamiento ofrece más sombras que luces. Comerciantes y población siguen prefiriendo el dólar. Según un sondeo de la Cámara de Comercio, para el 91,7% de los empresarios ha sido indiferente la entrada en vigor de bitcoin. Y más del 71% de la población está en contra de usarla como segunda moneda, desconfianza que crece en cuanto a pago de salario y pensiones. El reciente desplome de la criptomoneda ha acentuado el rechazo, aunque el Gobierno niega que haya habido pérdidas económicas.

Los críticos con la adopción del bitcoin señalan que las metas de esta ley no se han cumplido, entre ellas reducir el coste de las remesas y traer más inversión. Para el expresidente del BCR, Carlos Acevedo, el cambio de gobierno y el bitcoin no parecen haber hecho más atractivo el clima de negocios ni haber captado más inversión. Un año después de adoptar la criptomoneda, el país exhibe un crecimiento bajo y una posición fiscal deteriorada y es uno de los países con más riesgo. A fines de 2021, la deuda alcanzó el 86% del PIB.

El PIB avanzó el 10,3% en 2021, tras el desplome en el primer año del Covid, pero en 2022 crecerá solo el 3,2%, la tasa más baja de la subregión, que el BM incluso baja al 2,7%. Las remesas de inmigrantes, claves para la economía, llegaron en enero-abril a 2.441 millones (+4,2%), pero han retrocedido en los últimos meses, al mismo tiempo que la aplicación de la Ley de Adquisiciones y Contrataciones languidece y afecta a proyectos importantes de infraestructura. Y la reforma de las pensiones no se ha concretado.

Pese al empeño del Gobierno El Salvador no atrae la inversión extranjera necesaria y en 2021 el país se colocó como el que menos IED logró en Centroamérica: 313 millones de dólares, muy por debajo de una Nicaragua sumida en inestabilidad política (1.200 millones) y a años luz de Panamá, Costa Rica o Guatemala. Aunque en 2021 la inversión privada logró el récord de 5.291 millones, la mayor desde 1960, la IED solo representó el 1% del PIB.

Captar más inversión

Ante esta tesitura, El Salvador ha iniciado una campaña de atracción de capital exterior que llevó en febrero a los ministros de Economía, María Luisa Hayem y de Hacienda, Alejandro Zelaya, a exponer las oportunidades de negocio en sectores como logística, construcción, aguas, tecnología, turismo e infraestructuras ferroviaria, aeroportuaria y de transporte, ‘outsourcing’, agroindustria y textiles a empresarios españoles reunidos en CEOE. El Salvador realizará una importante inversión en obra pública de 1.150 millones con los que construirá, ampliará y mejorará infraestructura. Entre los proyectos están los del Aeropuerto Internacional y el Tren del Pacífico; el viaducto Francisco Morazán; el Periférico de Claudias Lars; 200 millones en reformas de escuelas y hospitales; la ampliación del aeropuerto internacional de El Salvador; el ferry con Costa Rica y la ampliación del puerto de Acajutla.

Según el ‘XIV Informe del Panorama de Inversión Española en Iberoamérica’, El Salvador no estará este año entre los destinos preferidos de las firmas, que no prevén elevar su inversión allí y llaman a seguir mejorando los marcos institucional y normativo para impulsar la inversión y eliminar la incertidumbre. Según el informe, El Salvador no incentiva a los inversores y las políticas del presidente no son las más adecuadas para generar un clima de confianza para atraer la inversión, a lo que se suma el pequeño tamaño del mercado.

En El Salvador, donde la inversión española ha sido tradicionalmente baja y variable, pese a ocupar las firmas españolas el tercer puesto en flujo de capital hacia el país (10% de la IED y 900 millones de stock), las compañías están presentes en la modernización de infraestructuras de transporte y energía y juegan un rol clave en agroindustria y turismo, pese a que su número apenas llega a la cincuentena. Allí están Barceló, Calvo, Acciona, Abantia, ACS, FCC, Indra, Telefónica, Atento, Santander, Mapfre, Inditex, Mango e Iberia.

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