Cada vez hay más con­senso en que el Euribor su­pe­rará el 2% a lo largo de 2023

El mercado inmobiliario prevé un 'shock' por la dificultad para acceder a la vivienda

El sector ad­vierte de la cre­ciente es­casez de suelo, que ten­siona los pre­cios

Vivienda
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El mer­cado de vi­vienda es­pañol sigue vi­viendo de las ren­tas. Hay mucha de­manda em­bal­sada en las grandes ca­pi­ta­les, pre­cios de las hi­po­tecas to­davía ase­qui­bles -a pesar de que a tipo fijo los tipos de in­terés se han du­pli­cado hasta ni­veles del 3% en mu­chos ca­sos- y un Euribor al alza, sin nin­guna duda. Pero to­davía está muy lejos de los ni­veles que puede al­canzar a medio plazo salvo sor­presa ma­yús­cula, que hoy por hoy nadie tiene en sus pre­vi­sio­nes.

"Podría ser que el tipo medio mensual del 0,8% del Euribor ahora nos parezca una fiesta dentro de un año, cuando las cosas se van a poner muy difíciles para quienes compren una vivienda entonces. Hay quien está adelantando la decisión de compra para evitar males mayores, y eso sigue tirando de un mercado inmobiliario que a la fuerza se tiene que resentir a medio plazo de un escenario cada vez más complicado", señalan fuentes del sector.

Bankinter, que acaba de actualizar sus previsiones para el índice hipotecario del que depende la inmensa mayoría de los préstamos a tipo variable, ve el Euribor en el 1,90% cuando acabe 2022 y vaticina que el ascenso continuará en 2023 hasta el 2,20%. Es decir, que la subida continuará, pero de forma mucho menos abrupta. Dicho de otra manera, no se mantendrá el infernal ritmo de subida que estamos viendo este año.

Aunque el castigo va a ser durísimo para las familias españolas, que para una hipoteca media en España pagarían más de 700 euros al mes -frente a los algo más de 630 que supone un Euríbor al 1%- Bankinter ve una cierta relajación en el 2024 hasta el 2%. Por lo tanto, el banco descarta una carrera alcista desbocada hacia el 3% el año que viene que apuntan los más pesimistas asumiendo que continuará el ritmo actual de subida.

En cualquier caso, el esfuerzo para comprar una vivienda -especialmente para los más jóvenes y rentas medias- será inmenso. A la subida de los precios de las hipotecas se une el aumento de la inflación, que ya alcanza los dos dígitos en España. El aumento del coste de las materias primas tiene dos grandes efectos: eleva el precio de la vivienda nueva y frena la construcción y comercialización de nuevas viviendas.

El resultado es un estrangulamiento del mercado del que acaba de advertir la promotora Aedas en su junta de accionistas, en la que ha reclamado una "actuación pública decidida" para restar presión a un nudo que ahoga los márgenes de las promotoras, la capacidad económica de los nuevos compradores y el acceso al crédito, elemento este último que hasta ahora ha sido uno de los grandes dinamizadores del mercado.

"Después de varios años de mercado muy boyante, sólo interrumpido temporalmente por el estallido del Covid-19, podemos asistir a un primer 'shock' en el mercado inmobiliario: familias que ya no pueden comprar porque ni los precios de las viviendas ni el coste hipotecario son asequibles y menos producto para elegir porque se van a construir menos casas nuevas", señalan en una gran consultora del sector.

Los expertos creen que lo que viene es un mercado a doble velocidad, del que cada vez van a quedar más excluidas las rentas medias. El Banco de España calcula en dos puntos porcentuales el aumento del número de familias que este año entran en el grupo de las que soportan una carga financiera elevada. Es decir, de los que destinan más del 40% de sus ingresos a pagar la hipoteca y los créditos. En el nuevo escenario de subidas de tipos y de préstamos más caros, muchas de estas familias no podrán comprar una vivienda.

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