Las dos com­pañías marcan di­fe­ren­cias y co­tizan en los ni­veles más altos del año

La salida de Sacyr de Repsol, buena para las dos partes, consolida máximos en bolsa

Con la venta del úl­timo 2,9%, la con­ce­sio­naria gana op­ciones para volver al Ibex 35

Manuel Manrique, en Sacyr iChallenge-
Manuel Manrique, en Sacyr iChallenge-

Objetivo cum­plido: 20 años des­pués, Sacyr deja el ca­pital de Repsol. Atrás quedan dos dé­cadas que em­pe­zaron en plena fiebre del la­dri­llo, que con­ti­nuaron como una pe­sa­dilla tras la quiebra de Lehman Brothers y la gran crisis fi­nan­ciera en 2008 y que fi­na­lizan tras una larga di­ges­tión de una par­ti­ci­pa­ción que llegó a ser del 20% y que ha con­di­cio­nado la vida de Sacyr hasta lí­mites in­sos­pe­cha­dos. La aven­tura ha ter­mi­nado.

Desde hace años, Sacyr siempre había dado prioridad a deshacer totalmente esta participación. Pero había que esperar al momento adecuado para poner el punto y final. Y esta primavera de 2022 ha abierto una ventana de oportunidad única. Con la cotización de Repsol volando hasta los niveles más altos desde finales de 2019, la constructora ha liquidado su último 2,9% en el capital, que controlaba a través de productos derivados.

El rally de Repsol en bolsa deja a Sacyr un resultado positivo por la operación de 58 millones de euros. Una ganancia que no sirve para borrar todos los sinsabores de una travesía por el desierto muy dura para el grupo -pocas salidas más abruptas que la del ex presidente y cofundador Luis del Rivero se recuerdan en la historia de las empresas cotizadas españolas-, pero que ahora abre las puertas a una nueva etapa.

"Las plusvalías también van a ayudar a reducir la deuda con recurso de la compañía por debajo de los 500 millones de euros cuando termine este año. Es un apoyo más a corto plazo en bolsa, que lleva cotizando todo el ejercicio el plan de Sacyr para crecer en el negocio de concesiones y la expectativa de una mejora de la retribución al accionista", señalan en una gran gestora nacional.

Un auténtico lastre

Desde el punto de vista de los inversores, la participación de Sacyr en Repsol era un lastre. Con la venta del último 2,9%, la compañía es ahora más fácil de analizar y más previsible en lo que a los resultados se refiere. Dicho de otra forma, las cuentas van a ser menos volátiles a partir de ahora tras una operación que devuelve a Sacyr a la normalidad. Su esfuerzo de diversificación y su crecimiento en concesiones van a ser mucho más visibles ahora.

"Es verdad que la venta era esperada, cuestión de tiempo. Pero el desenlace tiene un componente psicológico evidente después de 20 años de espera. Sacyr es ahora más atractiva sin el peso de la participación de Repsol, y muchos fondos que hasta ahora habían considerado esa presencia en el grupo energético como una rémora pueden ahora entrar en el valor, que ya lleva un gran año en bolsa", señalan fuentes del mercado.

Efectivamente, Sacyr está firmando un muy buen año en el parquet. Sube un 20% en lo que va de año, está muy cerca de los máximos de los últimos 5 años de enero de 2020 y su valor de mercado se acerca cada vez más a los 1.700 millones de euros. Credenciales suficientes para que suene como candidato a volver a ocupar un lugar en el Ibex 35 de sobra conocido para el grupo que preside Manuel Manrique.

Los expertos creen que el potencial en bolsa no está en absoluto agotado y que Sacyr está ante una oportunidad única de poner en valor el negocio de concesiones, valorado en 2.800 millones de euros, muy por encima de su actual valor de mercado. Con estas cartas sobre la mesa y superada la interminable etapa en el capital de Repsol, Sacyr pone rumbo a una nueva etapa con la quinta velocidad puesta en bolsa.

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