EIG Global Energy quiere com­prar el 25% del ne­gocio de ex­plo­ra­ción y pro­duc­ción de Repsol

Las energéticas españolas dejan de interesar al capital nacional

Iberdrola, Repsol, Naturgy y Enagás están pla­gadas de fondos de in­ver­sión ex­tran­jeros

Repsol
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Las com­pañías ener­gé­ticas es­pañolas están en manos de los fondos ex­tran­jeros de in­ver­sión sin que apenas exista re­pre­sen­ta­ción de ac­cio­nistas lo­cales ins­ti­tu­cio­na­les. Repsol ha sido la úl­tima que ha de­jado de tener ca­pital es­pañol en su ac­cio­na­riado una vez se ha ma­te­ria­li­zado la venta del 2,9% por parte de Sacyr. Aunque se tra­taba de un por­cen­taje tes­ti­mo­nial, no deja de ser ilus­tra­tivo que el ca­pital es­pañol no esté in­tere­sado en las em­presas ener­gé­ti­cas.­Todo lo con­trario de los in­ver­sores ex­tran­je­ros.

A excepción de Naturgy, donde CriteriaCaixa controla un 26,7%, y de Enagás, donde se encuentra Amancio Ortega con un 5%, y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) con otro 5%, en el resto de compañías energéticas no hay representación española.

Cepsa y Endesa son dos compañías que están controladas mayoritariamente por capital extranjero. En el caso de Endesa, un 70,1% de las acciones están en manos de la eléctrica Enel. La petrolera Cepsa está dominada en un 61,5% por el fondo soberano de Abu Dhabi, Mubadala. El otro 38,5% lo posee The Carlyle Group. La antigua Hidrocantábrico está en manos de la portuguesa EDP.

Hasta la llegada de la pandemia, el sector eléctrico, petrolero y gasista han sufrido las embestidas del capital extranjero, sin que se haya impedido el control de dos de las grandes energéticas españolas, como son Endesa y Cepsa. De momento, Iberdrola, Naturgy, Enagás y Repsol están plagadas de fondos de inversión pero sin que ninguno tenga el control absoluto.

El escudo antiopas de Sánchez

La normativa impuesta por Pedro Sánchez con motivo de la pandemia impide que capitales extranjeros se hagan con el control de empresas estratégicas como las energéticas. El presidente del Ejecutivo decidió en marzo de 2020 modificar la ley de inversión de capitales extranjeros para evitar que en plena caída de la Bolsa empresas extranjeras o fondos de inversión que no pertenecen a la Unión Europea pudieran hacerse con el control de sociedades.

Este blindaje o escudo antiopas, que Sánchez promulgó en forma de Decreto Ley mientras durase el Estado de alarma por la pandemia que obliga pedir autorización para compras superiores a un 10%, se ha convertido en norma y deja con cierta tranquilidad al sector energético, las telecomunicaciones, al financiero y las grandes empresas del Ibex de operaciones hostiles.

Sacyr, el último bastión de Repsol

En el caso de Repsol -en su día, una de las joyas de la corona por parte del capital español- ha dejado de tener representación española. La Caixa que entró en los años noventa en el accionariado y se convirtió junto con el BBV y la petrolera Pemex en el núcleo duro, vendió en 2019 el 2,06% y se desvinculó del grupo después de casi 30 años en el accionariado.

Tras la marcha ahora de Sacyr, el fondo BlackRock, con un 5,47%, y Amundi con un 3,2%, son los dos únicos accionistas que tienen participación en el grupo multienergético, si bien ambos tienen un porcentaje no muy representativo.

La mayoría del accionariado de Repsol son accionistas institucionales muy repartidos. Según la información que figura en la página web de la compañía, un 27,6% de las acciones está en manos de accionistas de Reino Unido; un 26,6% en Estados Unidos; en Francia hay un 13,2%; en España, un 6,7% y en Alemania, un 5,6%. El resto de los títulos se encuentran en el resto de Europa.

La petrolera, en cambio, sigue siendo objeto de deseo por parte de inversores internacionales, dispuestos a tomar una parte del negocio. La compañía que preside Antonio Brufau, acaba de reconocer que el fondo estadounidense EIG Global Energy Partners está en negociaciones para adquirir una parte de la actividad de exploración y producción, conocido como negocio upstream de la compañía.

Según adelantó Reuters, el fondo está dispuesto a comprar un 25%, lo que permitirá a Repsol afrontar con holgura sus inversiones en renovables y mantener la política de dividendos. Según la valoración de las casas de análisis, el negocio de exploración y producción se situará entre 14.000 y 18.000 millones de euros, incluyendo deuda.

Iberdrola, plagada de fondos

La mayor eléctrica española Iberdrola está plagada de fondos -puede alcanzar la veintena-, aunque son tres los más representativos. Qatar Investment, que controla un 8,69%; BlackRock, un 5,14% y Norges Bank, otro 3,36%. El resto tienen una participación inferior.

En el caso de Naturgy, es CriteriaCaixa quien tiene una mayor participación, con un 26,7% de las acciones. Le siguen Rioja Acquisition, sociedad luxemburguesa controlada por CVC Capital Partners, con un 20,7%; el fondo GIP posee un 20,6%; el fondo australiano IFM Investors, un 13,4%; Sonatrach, un 4,1% y un 14,5% es Free Float.

Respecto a Enagás, Amancio Ortega tiene un 5%; la SEPI otro 5%; Bank of America, 3,6%; BlackRock un 3,2%; Street Corporation, un 3,008% y el fondo Mubadala Investment, un 3,10%.

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