La subida del ín­dice vuelve a su­perar las pre­vi­siones más pe­si­mistas y ame­naza la con­tra­ta­ción

El Euribor amenaza con llegar al 2% mientras la banca busca alternativas al tipo variable

La banca echa drás­ti­ca­mente el freno en los prés­tamos a tipo fijo en este se­gundo se­mestre

Banca e hipotecas.
Banca e hipotecas.

“No es normal en ab­so­luto que un ín­dice como el Euribor se pegue un rally de casi el 50% en poco más de 15 días. Hemos pa­sado de la anor­ma­lidad his­tó­rica de seis años con­se­cu­tivos de tasas ne­ga­tivas a otra no menor de pasar en 18 meses desde el mí­nimo his­tó­rico del -0,505% en tasa men­sual hasta las puertas del 1%, el nivel más alto de los úl­timos 10 años. Nos hemos equi­vo­cado to­tal­mente en el pro­nós­ti­co”, ase­guran desde el ser­vicio de es­tu­dios de un im­por­tante banco es­pañol.

Efectivamente, los analistas se han quedado mucho más que cortos en sus previsiones sobre el Euribor. Da igual cuando las haya emitido. Porque las últimas de Bankinter o de Asufin se pueden quedar desfasadas antes de tiempo. El tipo diario del índice asusta con un nuevo máximo anual del 1,20%, mientras que Bankinter pronostica que se situará en el 1,9% a finales de año y en torno al 2,2% en 2023. Por su parte, Asufin espera que se sitúe en el 1,5% a final de año.

Pero ahora todo apunta a una subida mucho más rápida. Una vez roto en mil pedazos el propósito del Banco Central Europeo (BCE) de combatir la inflación con un ajuste suave y progresivo de tipos, hay quien cree que el precio oficial del dinero se situará por encima del 1,5% en la zona euro cuando acabe el año. Más madera en la caldera de un euribor que apunta al 2% ya este año. Tirará al máximo de los márgenes de la banca, pero también amenaza desde ya el ritmo de producción hipotecaria.

Una afirmación esta última que puede sonar a brindis al sol teniendo en cuenta lo que dicen las últimas cifras oficiales del INE. Resulta que el capital prestado por la banca en hipotecas se ha disparado más de un 60% hasta mayo respecto a los cinco primeros meses del año pasado. La subida es del 50% en el número de préstamos registrados. Sin embargo, estos números están cargados de matices. No conviene por lo tanto fiarse de las apariencias.

Aterrizaje suave

Los expertos advierten de la gran clave para interpretar estas cifras. “Se trata de operaciones realizadas en plena subida del Euribor y del precio de las hipotecas. Muchos compradores han querido amarrar tipos fijos todavía atractivos en torno al 2,5% a sabiendas de que va a subir mucho más y la contratación se ha disparado. En mayo todavía había una oferta amplia de estas hipotecas fijas, pero ahora los bancos están echando el freno rápidamente. Vamos a ver menos actividad en el segundo semestre”, señalan fuentes del sector.

En cualquier caso, el mercado hipotecario está ante un escenario de aterrizaje suave, porque viene de crecimientos de la actividad extraordinarios avalados en gran parte por la extraordinaria competitividad en precios de las hipotecas. “La fiesta ha terminado. Haremos esfuerzos, pero no podemos vender préstamos a pérdida. Si a eso se une la desaceleración económica en marcha, es muy posible que veamos una reducción progresiva de la demanda”, señalan en una entidad financiera mediana.

Mientras, en los cuarteles generales de la banca se prepara un verano muy caliente, en el que habrá que tomar decisiones de calado. Gran parte del sector ya ha dado la orden de reducir a la mínima expresión la comercialización de hipotecas fijas, pero el problema es que los compradores de casas no quieren tipos variables -en mayo más del 70% de las operaciones fueron a tipo fijo- en plena explosión al alza del Euribor hasta niveles de 2012.

Con estas cartas sobre la mesa, la banca empieza a potenciar las hipotecas mixtas, que les permiten blindarse con el tramo a tipo variable que rige en el plazo final de estos productos. “Nos va a costar seducir a los clientes con un producto que nosotros mismos hemos guardado en el cajón durante mucho tiempo, pero para nosotros es el mal menor si queremos mantener el ritmo de contratación en lo que queda de año”, señalan en unos de los bancos más activos en el negocio.

Por lo tanto, soplan vientos de grandes cambios en el negocio hipotecario de la banca española. Paradójicamente, la subida del Euribor -que tanto beneficia a la cuenta de resultados- puede convertirse en un enemigo a corto plazo. Las entidades tendrán que acertar en sus decisiones porque los clientes no quieren saber nada -o casi nada- de las hipotecas variables que la banca quiere promover a toda costa en plena subida de tipos.

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