El Banco de España cons­tata el cierre de 190 ca­jeros al mes en el úl­timo año de­bido a la con­so­li­da­ción

La banca convierte el sector agroalimentario en su nuevo campo de batalla

CaixaBank po­tencia AgroBank mien­tras Santander au­menta el 4% su ne­gocio cre­di­ticio es­pe­cia­li­zado

Cajeros automáticos
Cajeros automáticos

Mientras el Banco de España cons­tata que, a fi­nales del primer tri­mes­tre, la banca man­tiene su po­lí­tica de cierre de ca­jeros y su­cur­sales a lo largo t ancho del país, las dos ma­yores en­ti­dades con ne­gocio en el país re­fuerzan sus es­tra­te­gias en busca, pre­ci­sa­mente, del cliente ru­ral, for­zado a mal­vivir fi­nan­cie­ra­mente en las zonas donde mayor fuga de ser­vi­cios fi­nan­cieros se re­gistra desde el es­ta­llido de la pan­de­mia, como con­se­cuencia aña­dida del pro­ceso de con­so­li­da­ción fi­nan­ciera en mar­cha.

CaixaBank y Banco Santander han puesto encima de la mesa sus respectivas estrategias para convertir el sector agroalimentario en el nuevo campo de batalla, donde la capilaridad y una oferta específicamente diseñada para ese sector serán claves para afianzar o ganarse los clientes.

Hay que tener en cuenta que las zonas rurales españolas serán destinatarias de más de 1.800 millones de euros hasta 2023 procedentes de los fondos europeos Next Generation UE y articulados a través de los Proyectos Estratégicos Para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE). Las estimaciones del Gobierno prevén que esos fondos tendrán un impacto en la economía superior a los 3.000 millones de euros.

Según las condiciones del PERTE Agroalimentario, los fondos van dirigidos al apoyo específico de la industria agroalimentaria. El objetivo es mejorar sus procesos, competitividad, sostenibilidad y la trazabilidad de la producción de alimentos e incluyen también medidas concretas para apoyar la adaptación digital y de apoyo a la innovación y la investigación.

Pero no se trata de unos fondos aislados ya que la Unión Europea destinará a España más de 34.000 millones entre 2021 y 2027 para pagos directos de la Política Agraria Común (PAC).

Es evidente que el impacto de este tipo de medidas sobre la despoblación de las zonas rurales (la ‘España vaciada’) es directo, pero hay que considerarlo también en un momento en el que el relevo generacional es urgente. Según las estimaciones de AgroBank -marca especializada de CaixaBank en este sector- en los próximos ocho o diez años, una gran mayoría de los titulares de las explotaciones agropecuarias del país se jubilará.

Por tanto, para el negocio bancario y de bancaseguros se presenta como un panorama de crecimiento evidente.

En ese marco, CaixaBank ha puesto en marcha una nueva estrategia para AgroBank, con el fin de consolidarla como líder en el sector agroalimentario una vez integrado el negocio de Bankia en este segmento del mercado.

Según datos de la propia entidad, uno de cada dos agricultores o ganaderos españoles (un millón según el Ministerio de Agricultura) es cliente de AgroBank. Estos 500.000 clientes le aportan a la entidad más del 25% de cuota de mercado PAC y un negocio crediticio de casi 17.400 millones de euros en 2021.

AgroBank, creado en 2014, cuenta con una red de 1.175 oficinas propias; lo que la sitúa, por ejemplo, por encima de la red de Ibercaja (908 al cierre del primer trimestre, según el Banco de España) y ligeramente por debajo de la del Banco Sabadell (1.287 oficinas).

Si a esa red de AgroBank se suman las 1.650 oficinas abanderadas por la propia CaixaBank en las zonas rurales y los 27 ‘ofibuses’ que utilizan en la actualidad, la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri se sitúa en una posición de clara ventaja.

Desde AgroBank insisten en la política de ‘capilaridad’ del banco y apuntan que se hará el énfasis en el asesoramiento a los agricultores para “facilitar el relevo generacional y ayudar a que estos jóvenes puedan innovar, digitalizar sus negocios y hacerlos más rentables”. Y añaden que “la única vía para sobrevivir y ser rentables es innovar, digitalizar y hacer mas sostenibles sus explotaciones. El banco pondrá en marcha una campaña de concienciación entre su público objetivo centrada en “ofrecer un asesoramiento personalizado para que los propios agricultores y ganaderos vean cuál es la mejor vía para digitalizar su negocio”.

En términos similares, el Banco Santander ha aumentado su negocio crediticio en el sector agroalimentario durante el primer semestre de 2022 hasta alcanzar los 2.175 millones de euros. Eso supone un crecimiento del 4% respecto al mismo periodo de 2021.

La entidad presidida por Ana Botín cuenta en este mercado con 415.000 clientes y con oficinas especializadas en agroalimentario.

La estrategia de la entidad, tras integrar la cartera de clientes (empresas y agroalimentación) procedente del Popular, es conseguir afianzarse entre su clientela con el lanzamiento de productos específicos como el rentan de pulverizadoras presentado recientemente o medidas orientadas a que las explotaciones “se digitalicen y se hagan más sostenibles”. En esa línea se incluye el préstamo para la transformación de fincas en cultivos leñosos (almendro, pistacho, aguacate, cítricos, olivar…) que cuenta con hasta cuatro años de carencia.

Santander ha lanzado recientemente el Fondo Agro Smart, una vía de financiación estratégica para empresas del sector que quieren ampliar sus inversiones y acometer nuevos proyectos de crecimiento, transformación de fincas, digitalización y creación de empleo.

Dotado con 500 millones de euros, el fondo ofrece financiación a largo plazo a través de instrumentos de deuda y estructuras flexibles. El fondo dedica hasta el 20% de los recursos a invertir en el capital, con el fon de reforzar la solvencia de estas empresas e impulsar su desarrollo.

Menos red para el usuario bancario

Según datos del Banco de España, la red de cajeros se ha reducido hasta ser la más baja desde el inicio del milenio. Al cierre del primer trimestre de este año había en España 46.473 cajeros automáticos, 2.293 menos que en 2021 (-4,7%) y 3.777 menos que al inicio de la pandemia (-7,5%). Eso supone que, entre el primer trimestre 2021 y el pasado mes de abril, la banca ha ajustado su red a un ritmo de 47 cajeros cerrados por semana.

En cuanto a su red de sucursales, solo entre enero y abril de este año, trece bancos españoles han cerrado 569 oficinas, según el Banco de España que registra, al mismo tiempo la apertura de otras 34; lo que deja el mapa con un saldo de 569 sucursales menos en el trimestre.

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