Francia da un vuelco a su po­lí­tica ener­gé­tica para no de­pender del ex­te­rior

Sánchez y Macron, en el polo opuesto en sus estrategias energéticas frente al gas

El Gobierno es­pañol re­nuncia a las nu­cleares mien­tras Ejecutivo galo po­tencia su uso

Energia Nuclear.
Energia Nuclear.

Las po­lí­ticas ener­gé­ticas que rea­lizan España y Francia, frente a la crisis de­ri­vada de Ucrania, son to­tal­mente con­tra­pues­tas. El Gobierno de Pedro Sánchez apuesta por el uso ex­clu­sivo de las re­no­va­bles y el gas como energía de res­paldo. La es­tra­tegia de Emmanuel Macron está ba­sada en po­ten­ciar aún más el uso de las nu­cleares y, como toda Europa, in­vertir en re­no­va­bles. Ambas ener­gías van de la mano para aislar la de­pen­dencia del gas ruso mien­tras que en el caso es­pañol se man­tiene a fu­turo su de­pen­den­cia.

La guerra de Rusia contra Ucrania ha dado un vuelco en lo que se refiere al mix energético del gobierno galo, centrándose más aún en el uso de la energía nuclear para acabar con la inseguridad que supone el gas. El anuncio de la primera ministra francesa, Elisabeth Borne, de que van a nacionalizar Électricité de France (EDF) y controlar el 100% del capital para ejecutar con total libertad el plan de construcción de seis nuevos reactores atómicos, demuestra las diferencias que hay con España.

Políticas energéticas totalmente opuestas pese a estar bajo el mismo paraguas de Bruselas que es quien, a la postre, dictamina el tipo de energía que se requiere para afrontar la situación que se ha generado con el gas y el petróleo ruso. Bruselas se ha pronunciado a favor del uso de la energía nuclear y, junto con el gas, dispondrán de la etiqueta verde.

Adiós en 2035 a la energía nuclear

En nuestro país, operan actualmente siete grupos nucleares -Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Vandellós II y Trillo. Las siete instalaciones están controladas en su gran parte por Endesa e Iberdrola, mientras que Naturgy y EDP tienen una parte minoritaria. El plazo para su clausura definitiva arrancará a partir de 2027 y concluirá en 2035. A partir de entonces, España no dispondrá de energía nuclear de respaldo para afrontar situaciones de emergencia en caso de caída de la producción verde.

Estos siete grupos suministran el 23% de la electricidad que consume el país y, por ahora, constituyen un colchón de seguridad para las energías renovables y las importaciones de gas. En estos momentos, el abastecimiento de gas es muy arriesgado debido no solo a Rusia sino a los problemas que tenemos con Argelia, nuestro principal suministrador.

Aun así, con este problema para abastecernos de gas, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, se muestra totalmente en contra de la decisión de Bruselas de seguir apoyando la energía nuclear. La fecha de 2035 de cierre total de las nucleares se mantiene en pie, pese a ser una energía de respaldo y que aporta seguridad al mix energético.

Tabla de salvación para Francia

La postura, en cambio, del país vecino de seguir apostando por las nucleares es totalmente diferente a la de España. Por un lado, tiene un parque nuclear tan extenso que le permite generar el 70% de la electricidad que consume. Por otro, es el segundo país con más reactores nucleares del mundo (57 en total), después de EEUU, por lo que es un verdadero negocio para Francia que puede vender electricidad y, a la vez, tener un mayor grado de diversificación.

Lo que hace escasos meses, la decisión de Macron podía ser una verdadera locura, la apuesta por las nucleares se ha convertido en una tabla de salvación frente al gas ruso. Tampoco cabría imaginar el anuncio del gobierno francés de que quisiera nacionalizar Électricité de France. Actualmente, el Estado controla el 83,88% del capital y quiere hacerse con el 100% para ejecutar con total libertad el nuevo plan nuclear. Aparte del 84% que posee el Estado, un 15% está en manos de inversores institucionales y particulares y un 1% lo tienen los empleados de la compañía.

La empresa eléctrica francesa arrastra una deuda de 43.000 millones de euros, lo que generaría una confrontación con el resto de los accionistas para invertir los 52.000 millones que supone el nuevo plan nuclear. “La emergencia climática y el conflicto con Rusia exigen decisiones contundentes por parte del Ejecutivo francés. Necesitamos tener el control total de la producción y de nuestro futuro energético. Ya no podemos depender del gas y el petróleo ruso”, ha señalado en la Asamblea Nacional la primera ministra, Elisabeth Borne.

El ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, ha respaldado la operación y ha añadido que permite asegurar la independencia energética de Franca y una producción de energía descarbonizada. “La independencia energética no tiene precio y la guerra en Ucrania nos ha demostrado a todos que depender del gas y el petróleo ruso es la peor idea que se puede tener”, ha afirmado Le Maire.

Calviño: “no es comparable a España”

Por su parte, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y para la Transformación Digital, Nadia Calviño, ha asegurado que la decisión del Gobierno galo de nacionalizar EDF responde a las dificultades que tiene Francia en el ámbito nuclear, una situación que “no es comparable a la de España”, donde “existe diversificación de fuentes energéticas”.

En declaraciones a Onda Cero, Calviño ha insistido en que no se pueden comparar ambos casos, pues Francia tiene una parte importante de su parque nuclear parado, cuya vuelta a la actividad “exigiría inversiones descomunales que probablemente ningún inversor privado está dispuesto a acometer”.

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