Monitor de Latinoamérica

España quiere cen­trar en Latam su pró­xima Presidencia de la Unión Europea

La UE, más que preocupada ante el auge de China en Latinoamérica

Europa de­cide dar un salto cua­li­ta­tivo en su re­la­ción eco­nó­mica con la re­gión

Inversión de China
Inversión de China

El Gobierno es­pañol ha avan­zado su vo­luntad de cen­trar su pe­riodo de pre­si­dencia de la UE en el se­gundo se­mestre de 2023 en afianzar las re­la­ciones eco­nó­micas co­mer­ciales y de coope­ra­ción con Latinoamérica. Y ello en un mo­mento en el que el que la UE al com­pleto ha des­ta­cado su as­pi­ra­ción a reac­tivar las re­la­ciones con la re­gión y elevar su pre­sencia allí frente al cre­ciente rol de China, que está co­miendo te­rreno en el área a los países eu­ro­peos. La UE es tercer socio co­mer­cial de Latam y Bruselas per­geña ya una hoja de ruta para 2023 para dar “un salto cua­li­ta­ti­vo”.

De momento, China y EEUU han desplazado parcialmente a la UE en términos comerciales en Latam y la región, pese a su importancia estratégica para Europa, no acaba de estar en el radar de la Unión. Aunque el peso comercial de Europa allí se ha venido reduciendo de los 90, en 2019, Europa exportó a Latam por 115.600 millones y compró por 92.850 millones, cifras que solo supera China. Y la inversión europea se eleva a 800.000 millones de euros.

A fines de julio, los ministros de Exteriores de la UE acordaron “intensificar” las relaciones con Latam para elevar su presencia en una región en la que China se ha convertido en un socio prioritario para muchos países, en detrimento de socios europeos tradicionales como España, Francia, Reino Unido, Italia, Holanda y Alemania. Y ello en un momento en el que crece el peso de Latam, área especialmente rica en recursos naturales, como eventual suministrador de alimentos y energía limpia cuando el mundo afronta crisis alimentaria y energética por la guerra en Ucrania. En este sentido, 15 países de la UE han dirigido una carta dirigida a la Comisión en la que piden acelerar las negociaciones de pactos comerciales en curso con México, Chile y Mercosur.

Hoja de ruta

La UE parece ahora dispuesta a establecer una ‘hoja de ruta’ que en primer lugar pasaría por desbloquear la modernización de los acuerdos comerciales con México y Chile y, más adelante, sellar un pacto con Mercosur que ya se hace esperar demasiado tiempo. “Lo más importante, en donde tenemos que invertir más esfuerzo es en desbloquear los acuerdos con México y Chile”, ha señalado el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, que lleva años advirtiendo de que China está relegando a Europa en Latam. Borrell volvió a alertar de que otros países están ocupando vacíos y de que la presencia comunitaria debe de ser más intensa. “China está ganando presencia como socio comercial de muchos países y la UE debe revertir esta situación”. El alto funcionario lamentó las trabas para ratificar la modernización del acuerdo comercial de la UE y México y dijo esperar que también pueda reactivarse el pacto con Chile. Respecto al acuerdo con Mercosur, Borrell reconoció que, pese a la voluntad de dinamizar las relaciones con Latam, ese acuerdo tiene “otro nivel de complejidad, al ser un convenio nuevo que afecta a varios países y “tiene complicaciones” en el plano medioambiental.

La Unión está de acuerdo en la necesidad de revisar su relación estratégica con Latam y ha acordado, asimismo, participar el próximo octubre en una reunión ministerial entre la UE y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Para Borrell, se trata de una “excelente oportunidad” para reforzar la asociación entre las partes y “preparar una cumbre” birregional durante la presidencia española de la UE en el segundo semestre de 2023.

Asignaturas pendientes

En este sentido, la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Pilar Cancela, ha resaltado recientemente la “gran oportunidad” que tiene España para ser el interlocutor preferente con Latam y avanzado que durante la Presidencia española de la UE en 2023, España impulsará las relaciones europeas con la región. “Latam tiene un enorme potencial y creo que España y Europa tienen que estar mucho más presente en la región”, destacó para añadir que uno de los retos de la Presidencia española será plantear una nueva mirada hacia la región y que Europa debe ver esta relación como una posibilidad de crecimiento económico. “Ese binomio birregional tiene que afianzarse más en 2023 ante el bloque de EEUU, China o Rusia”, dijo.

La modernización del acuerdo comercial con México concluyó en 2020 y dormita desde entonces. Necesita ser ratificado por la Eurocámara y los jefes de Estado y de Gobierno, pero a ese trámite se le da largas y probablemente en ello tiene mucho que ver la reforma energética de AMLO, que privilegia la generación de electricidad nacional por encima de las inversiones privadas y extranjeras. La negociación para modernizar el Acuerdo Chile-UE acabó en 2021, cuando en Chile gobernaba Piñera. Entonces se habló del cierre “técnico” del pacto, que para Europa es “definitivo”, pero no para Chile. Ante la controversia, se ha solicitado tiempo para que el Gobierno Boric revise el texto.

Entre las asignaturas pendientes se halla también el Acuerdo UE-Mercosur que, a tenor del impacto de la invasión rusa de Ucrania, se antoja en Europa más clave y estratégico que nunca. Eurodiputados y diplomáticos de la Unión aseguraban meses atrás que la crisis alimentaria y energética podría llevar al bloque a posar más sus ojos sobre Latam como partner privilegiado y mercado alternativo y a lograr avances que conduzcan a la ratificación del siempre demorado acuerdo con Mercosur. “Es una oportunidad que beneficiaría a ambas partes”, según fuentes de la Unión, ya que la invasión y sanciones provocaron una pérdida comercial de 350.000 millones y que más de la mitad de estas pérdidas se podrían recuperar fortaleciendo las relaciones Mercosur.

Pero la aprobación final del proyecto, tras más de 20 años de negociación, sigue bloqueada desde hace dos años en el Parlamento Europeo, con Francia liderando el rechazo al acuerdo si no se modifica para dar garantías sobre la protección de la Amazonia, algo a lo que se opone el presidente Bolsonaro.

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