El bajo nivel de los ríos per­ju­dica la ge­ne­ra­ción hi­dro­eléc­trica y la nu­clear, al no poder en­friar los reac­tores

La sequía lleva la crisis energética europea a sus máximos extremos

La pro­duc­ción hi­dro­eléc­trica ha ba­jado un 20% en los siete pri­meros meses del año

Central nuclear de Almaraz.
Central nuclear de Almaraz.

La se­quía se ha con­ver­tido en la úl­tima gran ame­naza para el sis­tema ener­gé­tico eu­ro­peo. La caída en el nivel de los ríos en los dis­tintos países está te­niendo unas con­se­cuen­cias casi dra­má­ticas sobre la pro­duc­ción de energía eléc­trica. Esta si­tua­ción se suma a la de­bacle ener­gé­tica pro­du­cida por la guerra en Ucrania, des­pués del re­plan­tea­miento que las san­ciones a Rusia han su­puesto para el abas­te­ci­miento de gas y de pe­tró­leo.

La sequía se ha convertido en la última gran amenaza para el sistema energético europeo. La caída en el nivel de los ríos en los distintos países está teniendo unas consecuencias casi dramáticas sobre la producción de energía eléctrica.

Esta situación se suma a la debacle energética producida por la guerra en Ucrania, después del replanteamiento que las sanciones a Rusia han supuesto para el abastecimiento de gas y de petróleo. Por si fuera poco este escenario de crisis, la producción de energía hidroeléctrica se ha reducido un 20% en Europa frente a los registros de 2021.

El diario digital Zerohedge ofrece un panorama casi aterrador sobre la situación de los ríos europeos. “En Italia, el río Po ha caído dos metros por debajo de su nivel normal, y los arrozales se secan. Mientras tanto, el río Rin de Alemania se ha vuelto tan poco profundo que los buques de carga no pueden atravesarlo completamente cargados, lo que aumenta los costos de envío, y el río Tille de Francia, en la región de Borgoña, ahora es un lecho seco cubierto de miles de peces muertos”.

Este panorama ha tenido como consecuencia una caída del 20% de la producción de energía eléctrica en los ríos europeos, hasta unos niveles de generación de 245 TWh en los siete primeros meses del año, según datos de Rystad Energy.

Pero la situación ha provocado también un descenso del 12% en la generación de energía nuclear, hasta los 390 TWh, porque Francia ha tenido que cerrar dos de sus plantas de energía nuclear, debido a que los ríos Ródano y Garona se encontraban con el agua demasiado caliente para enfriar sus reactores.

El deterioro que está produciendo la sequía en el caudal de los ríos europeos tenido como consecuencia la pérdida de caudal en embalses de países como Italia, Serbia, Montenegro o Noruega. Hace unos días, este país anunciaba que iba a cancelar las exportaciones de energía, para asegurar el suministro interno.

Únicas caídas

La generación de energía hidroeléctrica y la nuclear son las únicas que han registrado una caída a lo largo de los siete primeros meses de este año. Las demás fuentes de energía han anotado un crecimiento en la producción. La energía solar ha supuesto un 23%, hasta los 116 TWh, la eólica se ha incrementado un 16%, hasta registrar 277 TWh.

El carbón ha incrementado la generación de energía eléctrica en un 11%, hasta los 272 TWh, a pesar de que se trata de una fuente de producción condenada a la desaparición, debido a la migración hacia energías limpias. Por su parte, la producción de gas se ha incrementado un 4%, hasta los 320 TWh en la primera parte del año.

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