Los ges­tores en­tran al calor de una muy buena tem­po­rada de re­sul­tados

La banca mantiene una rentabilidad por dividendo del 6% pese al rally en curso

La subida del 4% en agosto no evita que cinco en­ti­dades eu­ro­peas den más del 8%

Hsbc
Hsbc

En tiempos como los que co­rren de enormes dudas sobre el cre­ci­miento eco­nó­mico y su im­pacto en los sec­tores clave, el di­vi­dendo es ese gran clavo ar­diendo al que se aga­rran los in­ver­so­res. La re­tri­bu­ción a los ac­cio­nistas es esa red de se­gu­ridad que se hace más grande a me­dida que el mer­cado per­cibe que los pagos son más es­ta­bles, más se­guros en el tiempo. Y en este punto, la banca eu­ropea hace bien sus de­be­res.

La temporada de resultados del segundo trimestre recién terminado no ha dejado más que buenas noticias. El 75% de las mayores entidades europeas ha mejorado las previsiones del mercado, con unas cuentas muy resistentes que empiezan a recoger los primeros beneficios de la subida de los tipos de interés. Los oficiales apenas acaban de iniciar el despegue en la zona euro, con una primera subida de 0,50 puntos en julio.

Al mismo tiempo, la morosidad ofrece signos inequívocos de contención, mientras que en un entorno de enorme inflación las entidades están echando el resto para minimizar el impacto de la subida de los costes generales. Los resultados trimestrales -sólo los 10 mayores bancos de la eurozona han ganado cerca de 14.000 millones de euros- han sido por lo tanto muy convincentes y han despejado algunas dudas.

No todas, desde luego, pero sí las suficientes para que la banca esté protagonizando un potente rebote este verano. La europea está subiendo más de un 5% en este segundo semestre. Un minirrally que todavía no es suficiente para sacar al sector de los números rojos en bolsa en lo que va de año, pero que tampoco lo aleja de una rentabilidad media por dividendo del 6% que está llamando a la puerta de los gestores con cada vez más fuerza.

“Hemos visto cuentas de resultados sorprendentemente buenas en el segundo trimestre. Ahí están las de HSBC que, tras superar todas las previsiones de beneficios, se ha comprometido a recuperar tan pronto como sea posible los niveles de retribución previos al Covid. Y en España, los resultados han sido muy buenos en líneas generales, sólo empañados por el anuncio del impuesto de 3.000 millones de euros en dos años”, señalan fuentes bursátiles.

Efecto del impuesto

Efectivamente, la tasa amenaza con relegar un poco a las entidades españolas respecto a las europeas. Algunas de las más grandes y solventes cuentan con retribuciones muy atractivas. Es el caso de los bancos italianos o algunos de los más reconocidos del este y del norte de Europa. Con los bancos españoles cuestionados por la tasa, estas entidades tienen más números para ganar en las decisiones finales de los inversores.

No obstante, algunos expertos no echan las campanas al vuelo. Creen que los resultados trimestrales sólo pueden ser calificados como “muy buenos”, pero al mismo tiempo consideran que hay que mantener la prudencia. Es decir, estar atentos a una posible reducción del crédito que minimice el impacto positivo de la subida de tipos si los tambores de recesión suenan en Europa y la inflación no baja el pistón en lo que queda de año.

Por lo tanto, con la inflación batiendo nuevos récords en la zona euro -el 8,9%, que se amplía hasta el 9,8% en el conjunto de la Unión Europea en julio- es inevitable que el mercado pida más pruebas de fortaleza a la banca. Los resultados del segundo trimestre han tenido un efecto tranquilizador muy positivo, pero no son suficientes. Hoy los dividendos del sector parecen más seguros y estables, pero una gran parte de las páginas de este thriller están sin escribir aún.

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