Monitor de Latinoamérica

El avance del tu­rismo, única buena no­ticia en un ho­ri­zonte eco­nó­mico som­brío

Cuba abre parcialmente su comercio a los inversores extranjeros

Apertura total en el ám­bito ma­yo­rista y solo em­presas mixtas en el mi­no­rista

Cubanos haciendo cola
Cubanos haciendo cola

En medio de una crisis eco­nó­mica agu­di­zada por el Covid, y a la que se suma una crisis ener­gé­tica casi cró­nica que per­turba la ac­ti­vidad eco­nó­mica, el Gobierno cu­bano anunció días atrás la aper­tura y pro­mo­ción de su co­mercio ex­te­rior a la in­ver­sión ex­tran­jera, un cambio ‘forzado’ e in­com­pleto, pero sig­ni­fi­ca­tivo, ya que es la pri­mera vez en 60 años que se abre el sec­tor. La Habana im­pulsa así la po­si­bi­lidad de em­presas de co­mercio ma­yo­rista con par­ti­ci­pa­ción fo­ránea ma­yo­ri­taria y de em­presas mixtas en el ám­bito mi­no­rista.

El nuevo proyecto de ley de inversión extranjera reconoce ‘de facto’ que la economía centralizada no puede resolver la escasez de bienes esenciales sin inversión extranjera y señala que se dará prioridad a países que han apoyado “todo el tiempo” y a empresas que han estado radicadas en Cuba durante varios años, entre ellas, con certeza, firmas españolas. “Aquellas compañías que llevan años en Cuba y cuentan con sucursales serán las primeras a las que se dará posibilidad de avanzar para que se constituyan los negocios”.

En el ámbito del comercio mayorista podrán existir tres formas de inversión: asociaciones económicas internacionales; firmas de capital 100% extranjero y empresas mixtas y en comercio minorista solo se permitirán empresas mixtas (participadas por extranjeras), de forma selectiva y excepcionalmente, para lograr “más eficiencia”, impulsar exportaciones, frenar el desabastecimiento y ”captar recursos financieros, métodos de gestión avanzados y tecnologías”.

Graves problemas energéticos

En el sector mayorista, las firmas foráneas venderán insumos necesarios para mejorar la deprimida producción agrícola e industrial y en el minorista, se enfocarán a surtir de productos básicos, según La Habana, en un cambio que llega tras innumerables reformas sin éxito del Gobierno Díaz-Canel. “No habrá comercio minorista (tiendas, establecimientos) abierto, pero tampoco restrictivo como hasta ahora. Lo que se abre completamente es el comercio mayorista”, según La Habana. Se trata, pues, de una medida ‘a medias’. “Se hará una selección, porque tiene que prevalecer un mercado estatal”, según el Gobierno, que remarca que la apertura no supone el fin del monopolio sobre el comercio.

Hasta ahora la inversión exterior en Cuba estaba centrada en bienes y servicios, pero en adelante se primará aquellas inversiones que se dediquen a la venta de materias primas, insumos, equipamiento y otros bienes que contribuyan a impulsar el desarrollo de la producción nacional”. Asimismo, se dará prioridad al suministro de productos alimentarios, de aseo y para la instalación de sistemas de generación de electricidad con fuentes renovables de energía, que tengan una incidencia inmediata en los problemas de desabastecimiento y contribuyan a mejorar la oferta en el mercado nacional”, según La Habana, que afronta importantes problemas en energía.

Este agosto, el déficit energético en Cuba oscila entre el 27% y el 38% según la estatal UNE, lo que genera más apagones de los habituales, a veces de 20 horas al día. Los cortes eléctricos, causados según La Habana por roturas por falta de mantenimiento, piezas de repuesto, falta de presupuesto y antigüedad de las instalaciones, son cada vez más frecuentes y elevan el descontento. En julio de 2021 los apagones impulsaron las mayores manifestaciones contra el Gobierno en décadas. Y en las últimas semanas se han producido protestas en varias ciudades. La situación afecta a todos los sectores económicos, que en algunos casos no ha contado con luz 10 horas al día, y a las familias.

Según La Habana, las medidas anunciadas “se dirigen a reparar la compleja situación económica”, agravada por los efectos de la guerra de Ucrania en los mercados alimentario y energético. “En medio de las fuertes restricciones que enfrentamos, la inversión extranjera en el comercio mayorista y minorista, con regulación del Estado, permitirá ampliar y diversificar la oferta a la población y contribuirá a la recuperación de la industria nacional”.

Una situación complicada

Cuba afronta su crisis económica más extrema en décadas, con precios desbocados, cortes de energía constantes y escasez de bienes básicos, como alimentos y medicinas. La pandemia afectó especialmente al país, y a su importante motor turístico, y debilitó los subsidios de Venezuela a la isla y la llegada de remesas. Además, la producción está bajo mínimos por la falta de maquinaria e insumos en agricultura e industria. Tras años de débil crecimiento, el PIB cayó el 11% en 2020 y solo avanzó el 1,3% en 2021. En 2022, la Cepal prevé un +4% que muy probablemente rebaje esta semana.

Pero la nueva y forzada apertura del régimen, afronta problemas que pueden amenazar su viabilidad, según los expertos, entre ellos la gran burocracia, la situación de insolvencia del Estado, que debe varios miles de millones de dólares a proveedores y el factor monetario y de tasa de cambio: la economía está cada vez más dolarizada y el peso carece de valor internacional. En esta gris tesitura, Cuba acaba de anunciar una buena noticia en turismo, su gran fuente de ingresos. El país recibió en los siete primeros meses 834.891 visitantes, cinco veces más que en 2021. El aumento, del 552% sobre 2021 queda lejos, no obstante, de los más de 2 millones de los primeros siete meses de 2019. El Gobierno espera para 2022 la llegada de 2,5 millones de turistas.

España era en 2019, antes del Covid, primer inversor en la isla y, tras el hundimiento venezolano, segundo socio comercial global y primero europeo, si bien la inversión bajó el 35% en 2021, a 630 millones. En Cuba están un millar de firmas españolas, tanto en su vertiente inversora (unas 290, notablemente en el sector turístico y de renovables) como comercial. Allí están Meliá, NH, Barceló, Iberostar y también Altadis y Bodegas Torres, mientras que firmas como Iberdrola, Gamesa, Naturgy y Sacyr aumentan su interés. Nueve de las diez principales hoteleras en Cuba son españolas. Y es el país con mayor número de firmas mixtas y sucursales españolas en turismo y servicios.

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