La gran subida man­tiene firme la es­tra­tegia de com­prar casas para arrendar

El récord de los precios del alquiler alarga la vida de la burbuja inmobiliaria

La ne­ga­tiva de la banca es­pañola a re­mu­nerar los de­pó­sitos agranda el pro­ceso

Vivienda
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La es­ca­lada de los pre­cios del al­quiler al­canza re­gis­tros cada vez más asom­bro­sos. Al cierre del primer se­mes­tre, los pre­cios se si­tuaron en 11,1 euros por metro cua­drado al mes. No hay pre­ce­dentes de ni­veles si­mi­lares desde 2007, justo antes del es­ta­llido de la gran bur­buja in­mo­bi­lia­ria. Fotocasa ase­gura que el in­cre­mento in­ter­anual hasta junio es del 6,4%. Nada lo frena: ni el tope del Gobierno al alza de los pre­cios en zonas ten­sio­na­das, ni la ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica ni la subida de la in­fla­ción.

En estos momentos, hay hasta 20 provincias en niveles récord de precios. Hasta ahí las grandes cifras de un mercado del alquiler en España que mete miedo a los expertos. “Hay una combinación de factores que forman un cóctel explosivo: la caída de la oferta, una demanda elevada y, esto es muy importante, la falta de alternativas para quienes buscan en el mercado inmobiliario la forma de combatir la escalada de la inflación”, señalan en el sector.

Vayamos por partes. En este comienzo de la segunda mitad de año hay pocas alternativas a la inversión en vivienda. La bolsa es un polvorín de volatilidad e incertidumbre en plena subida de los tipos de interés, que se irán hasta al menos el 1,5% en la zona euro cuando acabe el año. Y, en paralelo, los bancos españoles apenas trasladan -los grandes en absoluto- la subida del precio del dinero a la remuneración de los depósitos.

La rentabilidad media ponderada de los depósitos sigue en niveles testimoniales, y todo apunta a que crecerá a velocidad de tortuga. El impuesto a la banca por el que el Gobierno quiere recaudar 3.000 millones de euros entre este año y 2023 se ha convertido en la excusa perfecta para que las grandes entidades retrasen todo lo posible la vuelta a la remuneración. No hay otra prioridad ahora que no sea proteger el margen.

Mucho en depósitos

Las familias cuentan en este momento con casi 995.000 millones de euros en depósitos que no encuentran respuesta en término de rentabilidad. Un drama con la inflación en el 10,8% y subiendo. Con estas cartas sobre la mesa, la vivienda sigue ejerciendo de valor refugio casi a la fuerza -las compraventas crecieron un 23% en el primer semestre del año-, porque los precios de venta siguen en niveles muy elevados. Según Idealista, el precio de la vivienda usada creció un 0,6% en julio y un 3,4% en los últimos 12 meses.

Para quienes compran para alquilar, las rentabilidades se soportan sólo gracias al avance del precio de los arrendamientos, impulsados por la ausencia de oferta. “Son muchos los que han retirado su vivienda del mercado por el tope del Gobierno. El efecto está siendo muy pernicioso”, señalan en el sector. Por lo tanto, hay circunstancias muy excepcionales detrás del ‘boom’ inmobiliario que España registra en un momento de enorme incertidumbre económica.

Es muy difícil evaluar la duración de estas circunstancias excepcionales, pero lo cierto es que se dan todas las circunstancias -incluso si el Euribor sigue subiendo hasta el 2% este año como algunos pronostican, encareciendo el precio de las hipotecas- para que el mercado para que el mercado de vivienda siga exhibiendo fortaleza hasta que acabe 2022. De momento, los factores excepcionales pueden más que algunos primeros síntomas de desaceleración sin confirmar.

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